
EL EJÉRCITO DE CHILE EN EL SIGLO XIX: MÁS ALLÁ DE LOS LAURELES Y GLORIA
14/07/2026
Por Camilo Osorio Gálvez
Julio Bañados Espinoza; quien fuera ministro de interior del gobierno de José Manuel Balmaceda. En su tiempo en el exilio, escribe su libro Balmaceda, su gobierno y la revolución de 1891, publicado originalmente en Paris en 1896 y reeditado por el centro de Estudios Bicentenario en 2005 en dos tomos, siendo uno de los estudios más pormenorizados que intenta defender la figura del mandatario que se suicidó en la legación argentina el 19 de septiembre de 1891.
El autor hace un acucioso análisis de lo que fueron los años de gobierno y así, el tomo primero lo dedica a la administración del presidente liberal y el segundo al desarrollo de los acontecimientos de la guerra; donde nos llama la atención la siguente cita ubicada en la página 322 del segundo tomo que dice:
“Y el maridaje de la fuerza mayor con la fatalidad es el que ha producido Zama, donde cayó aquel Aníbal que estuvo a las puertas de Roma, y Waterloo donde se derrumbó aquel capitán que paseó el águila francesa por casi todas las capitales de Europa”
Con este párrafo, haciendo clara referencia al pasado clásico grecorromano y a Napoleón Bonaparte; Bañados nos introduce en el contexto de la batalla de Concón, que dio el triunfo a las armas congresistas en agosto de 1891 y que pavimentó la victoria final de la revolución en el posterior enfrentamiento en Placilla. En este sentido cabe hacernos la pregunta ¿Por qué el autor recurre a modelos del mundo clásico para representar la derrota del bando balmacedista? o ¿Qué atributos y/o defectos del general cartaginés que se enfrentó a los romanos, estarían presentes en José Miguel Alzérreca, que era el comandante de las fuerzas gobernistas en dicha batalla? Sin duda la temática nos abre diversas interrogantes que hasta el momento no han sido debidamente estudiadas por la historiografía, lo que lejos de agotar el tema de la Guerra Civil o de la Historia Militar, aún nos sigue generando problemáticas de investigación.
La recepción clásica, no es un tema nuevo en la literatura chilena del siglo XIX, modelos del mundo grecolatino se usaron con distintos fines durante la época decimonónica, ya sea en el ámbito de las ideas políticas, las ideas filosóficas, figuras políticas y también para representar los hechos de armas. Solo a manera de ejemplo, nos encontramos con la denominación “las Termópilas de Chile” para hacer referencia al sitio de Rancagua en 1814 o el uso de la figura de Lucio Sergio Catilina para representar a José Miguel Carrera en el ideario del traidor, o la etiqueta del “combate homérico” para hacer referencia a la gesta de Iquique el 21 de mayo de 1879.
Para entender el recurso retórico que el autor usa en este párrafo, debemos establecer los paralelismos que pueden encontrarse tanto entre la figura de Anibal Barca con Alzérreca y en la Batalla de Zama del 202 a. C con la Batalla de Concón que marca el inicio de la derrota definitiva del bando del gobierno en la contienda, tal como la batalla ocurrida en la segunda guerra púnica o anibálica pavimenta el triunfo final de los romanos sobre Cartago.
La literatura que analiza las virtudes militares de Anibal es abundante, pero el año 2004, el profesor Raul Buono – Core, de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso presenta una ponencia sobre Anibal y su incapacidad en los tratados, estableciendo que el general cartaginés no supo aprovechar sus victorias en un sistema de alianzas que pusiera en jaque a Roma tras su triunfo en Cannas y que estando muy cerca de Roma, prefirió no atacar a la ciudad creyendo que sería un error, pero esto le dio el tiempo preciso a la capital del imperio para fortalecerse y finalmente lograr el triunfo total en la última guerra púnica.
En cuanto a los paralelismos entre ambas batallas (Zama y ConCón) podemos destacar la estrategia del envolvimiento doble con la cual se logró el triunfo sobre el dispositivo adversario, que en el caso de la batalla de Zama se consigue con la formación ofensiva de Escipión y la arremetida de la Caballería de Tiqueo por la retaguardia de la línea cartaginesa; mientras que en el caso de la batalla de Concón el envolvimiento parte con el extravío de las unidades de la tercera brigada que da con la débil posición defendida por el Batallón San Fernando en el sector de Concón bajo lo que permite concentrar el ataque congresista sobre esta unidad que finalmente tiene un gran número de bajas siendo incapaz de mantener su posición defensiva, debiendo ceder terreno a las tropas revolucionarias que finalmente logran envolver a las tropas de gobierno y derrotarlas en el encuentro decisivo.
Creemos entonces que el recurso retórico de Julio Bañados tiene que ver con los paralelismos que encuentra entre la situación cartaginesa con lo ocurrido con las tropas gobernistas en el conflicto fratricida. En especial en el hecho que las tropas leales a Balmaceda no aprovecharon el triunfo en el combate de Huara en febrero de 1891 durante la campaña del norte lo que pavimentó el triunfo congresista en el enfrentamiento posterior de Pozo Almonte en marzo de ese año; y que finalmente, trasuntó en los decisivos triunfos del bando revolucionario hasta concluir la guerra en la campaña del sur.iniciada con el desembarco en Quintero.
Otro punto importante son las deserciones que tiene el ejército gobernista durante el conflicto, que bien puede atribuirse a los liderazgos que no eran los adecuados, que tal como encontramos en el ejército cartaginés, las tropas no tienen la moral – entendida en jerga militar como motivación o compromiso – suficiente para resistir el rigor de la campaña, siendo este el caso del origen del refrán popular “darse vuelta la chaqueta” aludiendo a la traición o al cambio de bando que alguien hace con respecto a una causa en la que creía, aunque también hacemos la salvedad que las tropas comandadas por Barca eran eminentemente mercenarias, a diferencia de las tropas romanas que tienen un mayor compromiso con la causa que defienden.
Ciertamente, afirmar que si Aníbal atacaba Roma después de su triunfo en Cannas lograría la caída del imperio, sería una afirmación contrafactual, tal como decir que después del combate de Huara los gobernistas podían haber ganado la guerra civil porque son conjeturas que distan de la consecución de los hechos, Aníbal fue derrotado por los romanos finalmente y los gobernistas perdieron la guerra en los decisivos encuentros de Concón y Placilla en agosto de 1891, y no es intención de este texto establecer teorías alternativas a los hechos que simplemente quedarían en el campo de la ficción histórica y que son refutados por la evidencia documental.
Creemos entonces, que el recurso retórico utilizado por Julio Bañados tiene que ver con la dimensión de la derrota que el estima y las consecuencias que tuvieron, tanto los ejemplos utilizados por él en la cita que exponemos (Zama y Waterloo) como finalmente el resultado de la contienda fratricida chilena que no solo es la derrota de un mandatario (que termina suicidándose) y de un sistema político que cambió las bases de la institucionalidad republicana con el advenimiento del parlamentarismo, sino que también, solapadamente Bañados hace referencia a la contraofensiva de los triunfadores sobre los derrotados; que en el caso de la victoria Romana tiene como consecuencia la destrucción total de Cartago y la inhabilidad permanente de sus tierras para los cultivos (con la mezcla de azufre y sal con que se trató la tierra);mientras que para el caso chileno esa arremetida partió con el ensañamiento y crueldad con la cual murieron los generales derrotados Orozimbo Barbosa y José Miguel Alzérreca, que fueron ultimados a golpes de bayoneta y sus cuerpos mutilados arrastrados por caballos para exhibirlos en la ciudad. Luego, un ejército, que después de los hechos, es borrado de los escalafones, siendo sus oficiales degradados deshonrosamente y otros procesados por el delito de colaboracionismo, que fue la figura penal creada por la nueva administración con la cual se condenaba a quienes prestaron su lealtad y colaboración a la figura de Balmaceda con la pena de muerte.
La memoria histórica, entendida básicamente como el recuerdo y la recepción que una sociedad tiene de los hechos de su pasado; inmortaliza a figuras tanto en la idealización y exacerbación de sus virtudes como la demonización de otras; resaltando especialmente sus vicios y defectos, lo que muchas veces tiene que ver con el discurso dominante institucionalizado a través del tiempo, que no solo establece el recuerdo, sino que también el olvido, eliminando todo lo que no se quiere recordar o representa simbólicamente el objeto del odio social, lo que se refleja en la destrucción de monumentos, eliminación de registros y todo lo alusivo al periodo, lo que explica cómo oficiales que fueron condecorados en la Guerra del Pacífico y elevados al panteón de héroes unos años antes, terminaran en este tiempo siendo objeto del vituperio y el oprobio nacional por defender la causa del gobierno.
En este mismo sentido de la memoria, el ejemplo de Bañados trae a la vista el modelo del mundo clásico como lo es la figura de Anibal Barca, un eximio general que puso en jaque a Roma, pero que finalmente fue derrotado por esta en la conclusión de las Guerras Púnicas, tal como las fuerzas de gobierno, comandadas por valientes generales, pero que finalmente no supieron capitalizar una victoria importante; error que causó la reorganización de las tropas congresistas que finalmente obtuvieron la victoria en el conflicto.
A manera de conclusión podemos decir que el tema de la recepción clásica en la narrativa militar chilena es un tema del cual no hay abundante producción literaria aparte de algunas menciones en trabajos de algunos especialistas como Susana Gazmuri en su reciente trabajo sobre la influencia clásica en los letrados chilenos o María Gabriela Huidobro que trabajó el arquetipo del traidor a través de la conjura de Catilina en la figura de José Miguel Carrera, por lo que menciones como la de Julio Bañados sobre la cual construimos esta columna de opinión nos abre una arista de investigación que puede complementar la comprensión de la historia militar en una vinculación entre América y lo clásico que conforme se va descubriendo en las investigaciones realizadas, es una realidad que no parece tan lejana como aparentemente se ve.
Para revisar más antecedentes ver:
Bañados, Julio (2005) Balmaceda, Su gobierno y la Revolución de 1891. 2 vols. Ed. Centro de Estudios Bicentenario, Santiago, Chile.
Cruz, Nicolás – Huidobro, María Gabriela (eds.) (2018) América Latina y lo Clásico: Lo Clásico y América Latina. Ed. Ril Editores, Santiago, Chile.
Gazmuri, Susana (2023) El imaginario clásico de la República en Chile. Griegos, romanos y letrados. Ed. Universitaria, Santiago, Chile.
