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Cuando hablamos sobre la Guerra del Pacifico es imposible no mencionar la doble batalla de Chorrillos y Miraflores, los últimos enfrentamientos de la Campaña de Lima que permitieron al Ejército de Chile entrar en la capital peruana. Sin lugar a duda, estas...

LA DOBLE BATALLA DE CHORRILLOS Y MIRAFLORES

POR

CHRISTOFER CERÓN HURTADO

Alumno regular de la carrera de Licenciatura en Historia, Universidad de Chile.

Alumno pasante de la Academia de Historia Militar

Cuando hablamos sobre la Guerra del Pacifico es imposible no mencionar la doble batalla de Chorrillos y Miraflores, los últimos enfrentamientos de la Campaña de Lima que permitieron al Ejército de Chile entrar en la capital peruana. Sin lugar a duda, estas batallas fueron las más importantes para ambos Ejércitos, el chileno se enfrentaba a una de las posiciones más fortificadas e imponentes de la campaña, mientras que las fuerzas peruanas combatían para evitar que las fuerzas del enemigo entraran en el corazón de su patria.

Para el Ejército de Chile, enfrentarse a una posición tan bien fortificada – tanto por acción del hombre como por la naturaleza – suponía una enorme dificultad, no solo por las consideraciones típicas de la guerra – logística, comunicación, número de efectivos, estrategia y táctica entre tantas otras – sino también por las consecuencias que podía acarrear para el Ejército. Sufrir una derrota en ese territorio significaba perder la mayor parte del contingente militar que se encontraba en campaña, lo que acarreaba la perdida de la posición política favorable a Chile ante una eventual negociación con el Perú, dejando en nada todo lo conseguido durante la Guerra.

Para el Ejército peruano el escenario era aún más complejo, luego de haber perdido gran parte de sus fuerzas en las batallas anteriores, el diezmado ejército se replegó hacia Lima para poder reorganizar a sus fuerzas restantes y poder adherir algunos soldados con los que poder organizar una defensa efectiva de su territorio y frenar el imparable avance del ejército chileno, que luego de haber ocupado la ciudad de Pisco, se dirigía amenazante y rampante hacia la capital peruana, Lima.

Ocupar la capital peruana significaba para Chile poseer una ventaja estratégica, puesto que el ejército regular peruano estaría lo bastante debilitado como para ser una amenaza para las fuerzas chilenas, y política debido a que se ocuparía el centro administrativo y político de la nación, permitiendo que Chile se haría cargo de la administración nacional peruana, lo que eventualmente, podía ser empleado para entablar las negociaciones correspondientes para dar termino a la guerra y establecer – finalmente – la paz.

La composición de las fuerzas peruanas estaba regida por dos cuerpos de combate: el cuerpo de Línea, las tropas profesionales que habían sobrevivido a lo largo de la guerra y que se habían replegado hacia Lima, en donde fueron reforzadas por contingentes provenientes de todos los sectores del Perú, mientras que el segundo cuerpo de combate era el de Reserva, combatientes voluntarios que no tenían instrucción militar y que su única intención era defender su ciudad del invasor.

El cuerpo de Línea se componía de los veteranos del sur, además de algunas tropas que habían estado en formación en el Perú durante la campaña, estas tropas tenían cierto grado de experiencia en combate, además de llevar un tiempo en el cuartel, lo que les confería una experiencia nada despreciable con la que podían hacer frente a las fuerzas chilena. Este cuerpo se encargaría de defender las posiciones de Villa San Juan.

El Ejército de Línea se subdivida en cuatro Cuerpos de Ejércitos: el primero era comandado por el coronel Miguel Iglesias, ministro de Guerra de Piérola, el segundo era dirigido por el coronel Suarez, el Jefe del Estado Mayor de Buendía en Dolores y Tarapacá, el tercero por el Coronel Cáceres, quien había demostrado su extremo valor y patriotismo en las campañas anteriores de la guerra, el cuarto era comandado por el coronel Dávila, quien gano renombre desde la campaña de Tarapacá.

El cuerpo de Reserva se componía de todo tipo de civiles – independientemente de su condición social – capaces de cargar armas, estos se agrupaban por oficios o profesiones, de tal modo que se conformaron batallones de jueces, notarios, médicos, abogados, zapateros y comerciantes, con la instrucción suficiente solo para utilizar el fusil. Este cuerpo logro reunir aproximadamente diez a doce mil soldados, sumamente entusiastas, pero con una instrucción militar ineficiente. Este cuerpo se encargaría de la defensa de la Línea de Miraflores.

El Ejército de reserva se dividía en dos facciones de combatientes, comandados por civiles a quienes fueron concedidos rangos de coroneles, don P. Correo y Santiago y don S. Orbegoso, siendo el Jefe Superior el coronel don Juan M. Echenique.

Si hay algo que resulta especialmente interesante es la conformación de las defensas de Chorrillos y la utilización del terreno, como ventaja estratégica por parte del Ejército Peruano.

El terreno de la batalla de Chorrillos se conformaba por un grupo de muros formados naturalmente por una hilera de cerros que rememoraban una cordillera de los Andes en miniatura. Era una fortificación temible, las defensas estaban reforzadas por cerca de cien cañones y veinte ametralladoras, que podían concentrar el fuego sobre las planicies que se situaban a las faldas de los cerros.

Este muro natural tenía dos grandes puertas, la más pequeña era la de Santa Teresa, situada entre el Morro Solar y la línea de Iglesias, mientras que la de mayor tamaño era la de San Juan, custodiada por dos altos cerros de 168 metros uno y 176 metros el otro. cada fortaleza tenía en su base una trinchera hecha de sacos de arena con una zanja horizontal por detrás, que resguardaba a los soldados mientras descansaban o renovaban sus municiones, a media altura otra abertura de trincheras y sacos, mientras que la cumbre era coronada por cañones de diversos calibres y ametralladoras.

La capacidad de disparo de las defensas peruanas era asombrosa, podían sembrar el terror desde arriba hacia abajo con la suficiente capacidad para diezmar cualquier ejercito que entrase en combate directo con ellos, además al frente de Santa Tersa y San Juan el suelo estaba sembrado con granadas y minas antipersonales de a 70, las que fueron espolvoreadas con arena para que estas se camuflaran y aumentar su capacidad letal. En las faldas del muro, se encontraba la hacienda de Villa, la que había sido resguardad por un batallón, más dos que se encontraban a costados del Abra y el resto de los batallones en cada uno de los nueve cerros que hay entre Villa y Portezuelo.

A resumidas cuentas, la línea Villa-San Juan estaba compuesta por un gran número de Batallones a media altura del cerro, en las cumbres estaban posicionados los cañones y ametralladoras, mientras que el suelo estaba regado de granadas y minas antipersonales, sin lugar a duda, una fortaleza casi inexpugnable, salvo por un error crucial que significo la caída de las defensas y la toma de Lima.

A pesar de lo fortificado de la posición y lo inexpugnable de la posición, el objetivo militar de Baquedano era penetra en el valle, esos puntos – las puertas de Santa Teresa y la de San Juan – tendrían que ser los sitios preferidos del ataque y, en efecto, así sucedió.

Por otra parte, la segunda parte de las defensas, en las que estaba destacadas las tropas de Iglesias, estaban posicionadas sobre un cerro contiguo al mar, de unos 275 metros. En lo alto del cerro y los senderos de sus faldas estaban a resguardo de un gran número de cañones de diversos calibres además de algunas ametralladoras, con las que resguardaban el valle de Chorrillos y el acceso a las Abras de Santa Teresa y de San Juan, esta era la segunda línea defensiva del Perú, el Morro Solar, lo que componía la triple estructura defensiva con la que chocaron las tropas chilenas en el asalto de Chorrillos, la triple línea del Morro Solar – la hacienda Villa y la entrada San Juan.

Con lo inexpugnable que parecía la posición y lo bien preparada que estaban las defensas, surge la siguiente interrogante, ¿Cómo fue que el Ejército de Chile logro avanzar y atravesar las defensas peruanas? Las defensas, a pesar de estar bien posicionadas y a resguardo, eran demasiado extensas para el número de efectivos que tenía el Ejército peruano, por lo que había solamente un soldado peruano cada un metro de distancia, pero sin profundidad y sin refuerzos.

El reducido número de fuerzas que tenía el Perú fue lo que utilizo Chile para asegurar la victoria, formando tres divisiones reforzadas entre sí: La Primera división Lynch que ataco el sur de las posiciones peruanas, en las que se ubicaban las defensas comandadas por Cáceres que contaban con 6.000 hombres, la Segunda División Sotomayor que ataco el centro norte de las defensas, donde Dávila junto a 5.500 soldados, se habían atrincherado, y finalmente la Tercera División Lagos que asalto el norte de las defensas de Dávila que se vio sobrepasado por el enorme número de efectivos chilenos que asaltaban su posición.

La batalla fue encarnizada, cargas de caballerías chilenas contra las posiciones peruanas, la lluvia de balas por parte de las defensas, las explosiones de las minas antipersonales que despedazaban caballos y hombres por igual, la llegada de la infantería chilena, el choque de las tropas ante las defensas peruanas, el avance de las columnas que rompían contra los imponentes muros peruanas, el combate cuerpo a cuerpo, el brillo de las bayonetas caladas y el aullido de los corvos. Todo ello fue el combate Chorrillos, una de las batallas más encarnizadas que afronto Chile en el marco de la guerra, una batalla muy similar a la de Arica por sus dimensiones y por el espacio geográfico en el que se combatía.

Si existe algo especialmente llamativo de esta batalla son las defensas peruanas, quienes aprovechando la geografía del lugar montaron verdaderas fortalezas entre y en los cerros, ametralladoras, cañones, minas antipersonales crearon muros que – a simple vista – parecían verdaderamente inexpugnables, sin embargo, un error crucial marco el fin de los muros. La ausencia de hombres en las defensas provocó que un embate concentrado de fuerzas destruyera los muros y las fortalezas, tomando con ello la vida de cientos de chilenos y miles de peruanos.

6 Comments

  1. miguel diaz morales dice:

    como podria averiguar si mi abuelo fue soldado en la guerrra de chorillo y miraflores su nombre era abelardo diaz, lo unico que recuerdo que mi padre recibio pension de veterano de guerra hasta cumplida su mayoria de edad mi padre era Roberto Diaz Rojas, segun mi padre pertenecio al regimiento chacabuco. y fue herido en combate..

  2. Isabel Almarza Costa dice:

    Mi abuelo agustin almarza tiene un diploma que le otorga dos barras por Chorrillos y Miraflores firmado por presidente Santa Maria fechado 1884
    Quiero saber mas de su vidaDonde leer Tb se que fue BalmacedistaNo lo conoci
    Gracias espero un correo

    • admin dice:

      Estimada:

      Hemos respondido su solicitud a través de un correo. ¡Que tenga un buen día!

      Atte.
      Academia de Historia Militar.

  3. Jose dice:

    Muy interesante articulo. Ustedes tienen informacion de los militares que participaron en esta guerra? (Fecha y lugar de nacimiento, padres, etc). Tengo entendido segun mi abuela que Su abuelo ‘Clodomiro Perez Gardian’ participo en las batallas de Chorrillos y Miraflores donde recibio 2 medallas. Al parecer inmigro desde Espana antes de unirse a los servicios militares en Chile. Muchas gracias.

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