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Los orígenes del paso regular se remontan a su uso como medio de avance de la infantería en el terreno, con un paso de marcha uniforme y al compás. El paso regular, en el ejército prusiano, se efectuaba para acortar la distancia frente al adversario y lograr mayor efectividad con sus armas. A la orden dada a viva voz de alto, la primera fila, o escuadra en línea, adoptaba la posición arrodillado; la segunda línea efectuaba un disparo al unísono, mientras la tercera línea cargaba nuevamente el fusil.
Luego de este tiro coordinado se repetía el movimiento pasando la tercera fila adelante y la segunda a la tercera, cuyos integrantes cargaban sus fusiles. El paso se ejecutaba con una cadencia de ciento catorce pasos por minuto; la marcha de la infantería era entonces uniforme y regular (de allí su nombre), con un movimiento vivaz que consistía en un paso largo en medio de la zona del combate. Las compañías avanzaban con sus hombres alineados desde dos, hasta incluso cuatro líneas; levantando primero la pierna izquierda, recta al frente con la rodilla estirada y la punta del pie hacia afuera; y cayendo luego con toda la planta del pie sobre la tierra. Así, el paso regular daba un movimiento seguro y mecánico al levantar la pierna en un ángulo de unos cuarenta y cinco grados; luego se repetía el movimiento con la pierna derecha. La distancia que mediaba con el enemigo se acortaba rápidamente, pues cada paso equivalía a unos ochenta centímetros, lo cual permitía a las tropas prusianas posicionarse y disparar; repitiendo sucesivamente el ejercicio. Esto se realizaba en una distancia corta en el terreno y no superior a unos cien metros. El desplazamiento lo ejecutaba la unidad completa en un solo bloque; y para mantener la alineación se debía sostener un estrecho contacto de codos entre hombre y hombre.
En nuestro país, la marcha de desfile con paso regular se realizó por primera vez en 1898 por un batallón de la Escuela de Clases en la Revista Militar de ese año. Según un reportaje del diario “El Ferrocarril”, del 19 de septiembre de 1900, se comenzó a implementar de manera progresiva para uniformar la doctrina de su ejecución a través de los nuevos reglamentos de entrenamiento e instrucción básica militar —específicamente en los llamados Ejercicios de Escuela—, alcanzando la plena uniformidad doctrinal y de aplicación, con la edición e impresión de los primeros reglamentos durante los años 1902 y 1903, luego del regreso de los primeros oficiales chilenos que estuvieron en cursos y periodos de práctica en diversos regimientos alemanes.
De esta manera el Ejército chileno contempló por primera vez en su reglamentación de desfiles y paradas la instrucción de ejercicios de escuela para la formación básica de cada soldado; y, en especial, se consideró el entrenamiento del llamado ejercicio del paso regular, que se realizaba para entrenar a las tropas y cadetes. Era una demostración de marcialidad y disciplina de parte de un grupo de hombres que obedecía a una sola voz de mando, que correspondía a la de los oficiales comandantes de compañía, batallón, escuela o regimiento.
Esta forma de marchar se ejecutaba durante los desfiles militares y la Gran Parada, que tenían lugar cada año en el antiguo Campo de Marte, dentro del Parque Cousiño en Santiago, y también en las capitales provinciales. Las bandas instrumentales o de guerra —llamadas entonces bandas de pífanos y tambores— realizaban el llamado medio paso regular, por la imposibilidad de levantar completamente la pierna al llevar adosados las cajas o tambores. El paso regular, o de desfile, también se realizaba como una forma de demostrar mayor energía y capacidad física.
