{"id":7555,"date":"2021-03-17T20:06:48","date_gmt":"2021-03-17T20:06:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/?p=7555"},"modified":"2021-08-06T20:37:34","modified_gmt":"2021-08-06T20:37:34","slug":"baquedano-el-personaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/baquedano-el-personaje\/","title":{"rendered":"Baquedano. El personaje"},"content":{"rendered":"\n<p>Extracto del libro <em>Baquedano. Controversias sobre un general invicto<\/em> de Rafael Gonz\u00e1lez Amaral.<\/p>\n\n\n\n<p>Editado por la Academia de Historia Militar)<\/p>\n\n\n\n<p>Los Baquedano de Chile provienen del poblado de Ab\u00e1rzuza en Navarra y est\u00e1n representados en nuestro pa\u00eds por dos ramas. La primera de ellas es la fundada por los hermanos Diego y Miguel de Baquedano y Andueza quienes, instalados en Santiago a mediados del siglo XVIII, procrearon numerosa familia que se extiende hasta hoy al casarse Miguel, hacia 1755, primero con Mar\u00eda B\u00e1rbara Guti\u00e9rrez C\u00e1rcamo y despu\u00e9s con Mariana de Ar\u00f3stegui y Gajardo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda rama avecindada en Chile fue fundada por el tambi\u00e9n nacido en Ab\u00e1rzuza, Juan F\u00e9lix de Baquedano y C\u00f3rdoba, pariente de los Baquedano Andueza que, establecido en Santiago, contrajo matrimonio el 7 de septiembre de 1760 con Tadea de Zebreros y Astorga. Juan F\u00e9lix y su suegro, el maestre de campo Ignacio de Zebreros, trabajaron las estancias de Huech\u00fan y El Manzano en Chacabuco, y luego una estancia en Colina que hered\u00f3 su mujer. Muerto el navarro en 1767, su viuda le sobrevivi\u00f3 por largos a\u00f1os hasta fallecer en 1809. El tercer hijo de este enlace fue Miguel de Baquedano y Zebreros, quien cas\u00f3 en la parroquia Santa Ana el 30 de mayo de 1792 con Isidora Rodr\u00edguez y Rojas.<\/p>\n\n\n\n<p>De ese matrimonio naci\u00f3 Fernando Baquedano y Rodr\u00edguez el 28 de mayo de 1796 en Santiago. Ingres\u00f3 como cadete al Regimiento de Dragones de la Reina en 1808. Como partidario de la emancipaci\u00f3n combati\u00f3 bajo el mando de Jos\u00e9 Miguel Carrera y de Bernardo O\u2019Higgins luchando durante 1813 en el sitio de Chill\u00e1n y en los combates de El Roble, Quirihue y Cauquenes. En 1814 combati\u00f3 en Gomero, Alto del Quilo, Paso del Maule, \u00d1uble, Tres Montes y Quechereguas. Particip\u00f3 en el sitio y batalla de Rancagua y cuando se ve\u00eda perdido para la nueva patria que emerg\u00eda, emigr\u00f3 a Mendoza. Se enrol\u00f3 en el ej\u00e9rcito que se formaba en esa ciudad a las \u00f3rdenes de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn y, formando parte del Ej\u00e9rcito de Los Andes, se bati\u00f3 en Chacabuco, Talcahuano, Cancha Rayada y Maipo.<\/p>\n\n\n\n<p>Siendo realidad la independencia de Chile particip\u00f3 como militar activo en el Ej\u00e9rcito Libertador del Per\u00fa, haciendo la campa\u00f1a entre 1823-1824. De regreso a Chile, hizo la campa\u00f1a contra las \u00faltimas fuerzas realistas en Chilo\u00e9 en 1826 y combati\u00f3 en la ultra cordillera entre 1827 y 1829. Partidario de Joaqu\u00edn Prieto combati\u00f3 a su lado en Ochagav\u00eda en 1829 y en Lircay en 1830. M\u00e1s tarde, integr\u00f3 el ej\u00e9rcito que, al mando del general Manuel Bulnes, deshizo la Confederaci\u00f3n Per\u00fa-boliviana, bati\u00e9ndose en Portada de Gu\u00edas (1838) y en Yungay (1839). Alcanz\u00f3 el rango de general de brigada (1839) y en su retiro integr\u00f3 la Sala Marcial de la Corte de Apelaciones de Concepci\u00f3n en 1858.<\/p>\n\n\n\n<p>Contrajo matrimonio dos veces. Primero, con Teresa Gonz\u00e1lez de Labra y Ros el 18 de julio de 1819 en la Iglesia de La Merced de Santiago y, despu\u00e9s de enviudar, con Mercedes Concha Fuentealba el 27 de junio de 1848 en la parroquia de Yungay. Falleci\u00f3 en Concepci\u00f3n el 20 de octubre de 1862, dejando una numerosa sucesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo de los hijos nacidos del primer matrimonio fue el que ser\u00eda m\u00e1s tarde nuestro protagonista Manuel Jes\u00fas Baquedano Gonz\u00e1lez, nacido en Santiago el primer d\u00eda del a\u00f1o 1823 y bautizado el d\u00eda siguiente en la parroquia del Sagrario, junto a la Catedral santiaguina.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos de sus bi\u00f3grafos, incluso Benjam\u00edn Vicu\u00f1a Mackenna que lo conoci\u00f3, afirman que naci\u00f3 en 1826, lo que no es correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus primeros a\u00f1os (de 1828 a 1832), Manuel estudi\u00f3 en la escuela de Domingo Acevedo. A continuaci\u00f3n, desde el a\u00f1o 1833 y hasta 1835, estuvo matriculado en el colegio del presb\u00edtero Juan de Dios Romo. Entre los trece y los quince a\u00f1os (1836, 1837 y parte de 1838) asisti\u00f3 al Instituto Nacional. Fue compa\u00f1ero de curso en esos tres establecimientos con Rafael Sotomayor, futuro ministro de la Guerra y Marina.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos autores aseguran que en el Instituto Nacional Manuel tambi\u00e9n habr\u00eda sido compa\u00f1ero de curso de otros connotados personajes de la \u00e9poca, tales como An\u00edbal Pinto, Federico Err\u00e1zuriz Za\u00f1artu, Eusebio Lillo y Patricio Lynch. Esto no parece posible ya sea por las diferencias de edad (Lynch era tres a\u00f1os menor y Lillo casi cuatro) o porque sabemos que los mencionados estudiaron en otros colegios (Lynch en el Colegio Argentino de los hermanos Zapata; Err\u00e1zuriz en el Colegio del Presb\u00edtero Romo y en el Seminario Carolino). Por su parte, el futuro presidente Pinto estudi\u00f3 en el Colegio Argentino, al mismo tiempo que Lynch, e ingres\u00f3 al Instituto Nacional cuando Manuel Baquedano cabalgaba por la sierra peruana.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en aquella \u00e9poca no era raro que los estudiantes de una instituci\u00f3n tomaran algunas materias en otros colegios y tal vez por esa v\u00eda Baquedano pudo entablar amistad con los personajes nombrados en el p\u00e1rrafo anterior.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas formas, la sociedad santiaguina de aquel entonces era muy peque\u00f1a y la forma de vida de la \u00e9poca hac\u00eda f\u00e1cil que las personas se conocieran e hicieran amistad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con motivo de la segunda expedici\u00f3n del ej\u00e9rcito chileno contra la Confederaci\u00f3n Per\u00fa-boliviana en 1838, su padre, a la saz\u00f3n comandante del Regimiento Cazadores a Caballo, se embarc\u00f3 en el buque Hermosa Chilena rumbo al Per\u00fa. Manuel Jes\u00fas, de tan s\u00f3lo 15 a\u00f1os, lo sigui\u00f3 a escondidas. Al cuarto d\u00eda de navegaci\u00f3n fue sorprendido lo que le vali\u00f3 una severa reprimenda de su padre ante la cual el joven Baquedano le respondi\u00f3: Padre, h\u00e1game fusilar, pero no me obligue a abandonar la expedici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Al desembarcar en Anc\u00f3n fue puesto bajo el cuidado del sargento Moscoso. El 21 de agosto, durante la Batalla de Portada de Gu\u00edas, desobedeciendo la prohibici\u00f3n de \u201cmeterse en la leona\u201d, Manuel se apoder\u00f3 del caballo de recambio del capit\u00e1n Tagle y se incorpor\u00f3 al combate usando un yatag\u00e1n como sable, recibiendo su bautismo de fuego.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, el 28 de agosto de 1838, Manuel fue integrado al mismo Regimiento Cazadores con el grado de alf\u00e9rez, gracias al apoyo del general Manuel Bulnes. El valor demostrado en Portada de Gu\u00edas se repiti\u00f3 en los combates de Huaraz y Matucana, y en la batalla de Yungay.<\/p>\n\n\n\n<p>En premio a su comportamiento en Yungay \u2013y con s\u00f3lo 16 a\u00f1os de edad\u2013 fue ascendido a teniente con fecha 28 de marzo de 1839. Por su bravura en combate recibi\u00f3 condecoraciones de los gobiernos de Chile y Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese ascenso tan prematuro, conseguido en los campos de batalla, no le fue reconocido posteriormente y el joven Baquedano se vio obligado a continuar su carrera militar con el grado de alf\u00e9rez en el Regimiento Cazadores, siendo ascendido a teniente efectivo en enero de 1845. El 8 de diciembre de ese a\u00f1o fue destinado al Regimiento Granaderos a Caballo, en donde sirvi\u00f3 por espacio de ocho a\u00f1os. En 1846 fue nombrado ayudante mayor de ese regimiento. Ascendi\u00f3 a capit\u00e1n a comienzos de 1850.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta temprana \u00e9poca han quedado cartas dirigidas a \u00e9l por su padre que reflejan no solo la intimidad familiar sino la enorme dedicaci\u00f3n y preocupaci\u00f3n de su progenitor por su formaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, el 12 de enero de 1841 don Fernando le dirigi\u00f3 una carta en la que le entrega consejos y le se\u00f1ala que lo ha recomendado a uno de sus superiores. Al mismo tiempo lo compromete en la ayuda a su hermano mayor, que se encuentra sin dinero. Seguidamente, transcribimos parte de su texto:<\/p>\n\n\n\n<p>Mi apreciado Manuel:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>No quiero perder la oportunidad de escribirte por el conducto de tu mayor Palma a quien te he recomendado sobremanera pues este jefe me debe servicios bastante grandes; por lo tanto debe hacer de ti una particular intenci\u00f3n; sin embargo, no por eso dejes de comportarte siempre con todo aquel juicio y educaci\u00f3n que te he sabido dar a costa de tantos afanes, en medio de mis grandes apuros as\u00ed es que esta buena comportaci\u00f3n te har\u00e1 acreedor al aprecio de los jefes y te servir\u00e1 de recomendaci\u00f3n para tus ascensos, que deben ser muy pronto.<\/p>\n\n\n\n<p>He tenido carta de tu madre, se haya guena (sic), no te olvides de ponerle una mesada de tres pesos a tu hermano mayor todos los meses [\u2026].<\/p>\n\n\n\n<p>En otra carta, correspondiente al 20 de agosto de 1841, frente a una falta no especificada \u2013aparentemente una ri\u00f1a en la se habr\u00eda visto envuelto Manuel\u2013, su padre le escribe recomend\u00e1ndole que observe buena conducta pues los ojos de todos est\u00e1n puestos en el hijo del general:<\/p>\n\n\n\n<p>Tu madre me ha informado que en tiempos pasados, cuando estuviste enfermo en San Fernando, tu comportaci\u00f3n no fue buena de lo que result\u00f3 en que te dieran una herida en la pierna. Esta conducta no me ha parecido bien, es necesario ser m\u00e1s moderado.<\/p>\n\n\n\n<p>La comportaci\u00f3n, mi amigo, ha de ser la que le distinga a Ud., no el ser hijo del general Baquedano; todo el mundo se fija en Ud. y lo primero que dir\u00e1n ser\u00e1 que c\u00f3mo no se le castiga arreglado a la ley al hijo del general Baquedano. Todas esas consideraciones es necesario tener frescas para no dar un paso en falso.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ep\u00edstola de 3 de enero de 1842 el padre le reclama porque no hab\u00eda cumplido con darle una mesada a su hermano, con estas palabras:<\/p>\n\n\n\n<p>No te olvides de la mesada para tu hermano pues ya tu madre me dice que t\u00fa no te das por entendido de dicha mesada; es necesario cumplir y favorecer a un hermano que por ahora no tiene destino de d\u00f3nde adquirir un solo maraved\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>La correspondencia del viejo general a su hijo nos muestra que no siempre Manuel Baquedano estuvo contento con la carrera elegida. Es as\u00ed como don Fernando le escribe con fecha 14 de mayo de 1844 las siguientes l\u00edneas:<\/p>\n\n\n\n<p>Mucho siento que en tu cuerpo se est\u00e9n cometiendo injusticias y est\u00e9n dando los empleos a personas desconocidas solo porque tienen favores. Jam\u00e1s permit\u00ed yo injusticias cuando fui jefe de ese cuerpo ni menos solicit\u00e9 yo personalmente mis ascensos, s\u00f3lo mi m\u00e9rito me hac\u00eda justicia. Esta marcha es la que Ud. debe de seguir. Yo a la llegada a esa que ser\u00e1 dentro de mes y medio todo lo examinar\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Y agrega lo que sigue respecto de su hermano:<\/p>\n\n\n\n<p>Con respecto a tu hermano Fernando, Dios me de paciencia para sufrirlo; por tu madre ya hace tiempo que estar\u00eda fuera del pa\u00eds para hacerle sentir sus extrav\u00edos. En su p\u00e9sima conducta ha perdido el pudor y lo que trata es vivir a su libre antojo y poca cuida de su buena reputaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las relaciones con sus hermanos y los problemas derivados de aquellas muestran a un joven soldado muy preocupado por las intimidades familiares, requiriendo noticias de ellos y esperando una respuesta de su padre, la que se produce el 24 de marzo de 1846 cuando le se\u00f1ala:<\/p>\n\n\n\n<p>La conducta de tu desgraciado hermano Eleuterio es perversa, por consiguiente, se le debe de compadecer; acaso sus pocos a\u00f1os lo han extraviado, justo es que padezca y entonces conocer\u00e1 el bien qu\u00e9 ha perdido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;M\u00e1s adelante a\u00f1ade:<\/p>\n\n\n\n<p>Dile a Fernando tu hermano que cuide tomar partido en los asuntos p\u00fablicos, que en caso que los tome sea a favor del gobierno pues yo estoy empe\u00f1ado con mis amigos a favor de Bulnes. No puedo desentenderme de la amistad y de ser consecuente a mis principios ganar\u00e9 mucho con esto, pues al final el pa\u00eds est\u00e1 pronunciado por el orden.<\/p>\n\n\n\n<p>La preocupaci\u00f3n por sus hermanos se expresa claramente en otra carta escrita por el padre el 26 de noviembre de 1847, en que le dice en su p\u00e1rrafo principal:<\/p>\n\n\n\n<p>La oportunidad de pasar por esta hacienda del granadero Varas, te dirijo esta carta. Yo he llegado sin la menor novedad, pero con el cuidado de tus dos hermanos, muy pronto mandar\u00e9 por ellos; t\u00fa debes verlos y manifestarles el deseo en que su comportaci\u00f3n sea buena. No es posible que t\u00fa les manifiestes terquedad, son tus hermanos.<\/p>\n\n\n\n<p>No ignoras lo que mi \u00e1nimo ha sufrido por sus grandes extrav\u00edos, pero soy su padre y no es posible que los abandone.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre lo mismo, en 1847, despu\u00e9s de la muerte de su madre, la familia parece pasar por algunas aflicciones econ\u00f3micas y decide vender algunas alhajas de la difunta e incluso arrendar la casa de Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>En misiva de 8 de mayo, don Fernando se manifiesta sorprendido de que no se hayan podido vender hasta el momento algunas de las joyas y pide que suspendan los intentos hasta que \u00e9l llegue a la capital. Solicita que no alquilen la casa, que no la desocupen y agrega:<\/p>\n\n\n\n<p>La suerte de tus dos hermanos est\u00e1 encomendada a m\u00ed como su padre, ellos sabr\u00e1n respetar mis mandatos y, en caso contrario, tengo derechos para hacerlos entrar en sus deberes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus hermanos contin\u00faan con dificultades econ\u00f3micas. Fernando le escribe a Manuel el 11 de febrero de 1847 y el 28 de abril del a\u00f1o siguiente, quej\u00e1ndose de que su padre los tiene a \u00e9l y a Eleuterio sin recursos y que no tienen dineros para pagarle a los criados ni para satisfacer las necesidades m\u00e1s b\u00e1sicas. Le piden que interceda ante su padre. Vale la pena se\u00f1alar que a la fecha Fernando ten\u00eda 28 a\u00f1os y Eleuterio, 23.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando en una oportunidad Manuel se entera que su progenitor les ha escrito a sus superiores, procede a interpelarlo lo que motiva que el 1 de junio de 1849 el padre conteste la protesta de su hijo diciendo:<\/p>\n\n\n\n<p>No te debe causar novedad la carta escrita a tu comandante por m\u00ed, relativa a recomendar tu conducta; sin embargo que estoy plenamente satisfecho ver sin tacha, no quiero que se diga que el hijo del general Baquedano se considera y se le dispensan sus faltas: yo en el curso de mi carrera nunca cont\u00e9 con apoyo, todo lo confi\u00e9 a mi honradez y manifestar mucha ambici\u00f3n a adelantar mis grados y buena reputaci\u00f3n en el servicio.<\/p>\n\n\n\n<p>***<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la revuelta civil de 1851 el capit\u00e1n Manuel Baquedano sirvi\u00f3 como ayudante de campo del expresidente, general Manuel Bulnes, quien hab\u00eda asumido el mando de las tropas leales al orden institucional. Con su valor logr\u00f3 salvar la vida de su jefe en la batalla de Loncomilla, siendo calificado por \u00e9ste como un excelente oficial y ascendido a sargento mayor de la Escolta Presidencial de Manuel Montt.<\/p>\n\n\n\n<p>Debe destacarse que en esta revuelta se vio en posiciones contrarias a su padre y su hermano Eleuterio, a la saz\u00f3n capit\u00e1n del Regimiento Gu\u00edas, pero eso no merm\u00f3 su lealtad con el gobierno ni afect\u00f3 su relaci\u00f3n familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Importante resulta se\u00f1alar que el 20 de abril 1851 grupos de amotinados contrarios al gobierno intentaron impedir la toma del poder por parte del nuevo presidente (Manuel Montt) y como Manuel Baquedano se encontraba de guarnici\u00f3n en el Palacio de Gobierno, le toc\u00f3 combatir a los amotinados.<\/p>\n\n\n\n<p>El 12 de enero de 1852 se gradu\u00f3 como sargento mayor, cargo que sirvi\u00f3 durante siete a\u00f1os y medio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s, en abril de 1854, Manuel se vio envuelto en un difuso incidente de cuartel calificado por Vicu\u00f1a Mackenna como de chisme pol\u00edtico, raz\u00f3n por la cual fue separado de su cargo de segundo jefe de la Escolta y trasladado al sur. Baquedano renunci\u00f3 al servicio activo y con sus ahorros compr\u00f3 un predio agr\u00edcola cerca de Los \u00c1ngeles, al que denomin\u00f3 Santa Teresa en memoria de su madre. No obstante, el Gobierno no acept\u00f3 su renuncia nombr\u00e1ndolo ayudante del comandante general de Armas de Valpara\u00edso.<\/p>\n\n\n\n<p>Al a\u00f1o siguiente el joven capit\u00e1n pidi\u00f3 ser trasladado con el mismo cargo a Arauco, con el objeto de poder velar por su predio agr\u00edcola. Al poco tiempo asumi\u00f3 como comandante del Escuadr\u00f3n C\u00edvico n\u00b0 3 de Arauco.<\/p>\n\n\n\n<p>En la revuelta de 1859 combati\u00f3 a las fuerzas rebeldes en \u00d1uble en la batalla de Maip\u00f3n bajo las \u00f3rdenes del intendente teniente coronel Cornelio Saavedra. Obtuvo el cargo de sargento mayor efectivo el 27 de junio de 1859.<\/p>\n\n\n\n<p>Terminado el levantamiento de 1859 y hasta el a\u00f1o 1869, estuvo adscrito al llamado Cuerpo de Asamblea, es decir, con responsabilidad sobre el entrenamiento de las milicias, lo que le daba alguna libertad para atender las labores agr\u00edcolas en su fundo Santa Teresa, en las que revel\u00f3 poseer grandes habilidades como agricultor y administrador.<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 1866 fue ascendido al grado de teniente coronel.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al producirse en 1868 el levantamiento ind\u00edgena encabezado por el lonco Quilap\u00e1n, Baquedano ofreci\u00f3 sus servicios y fue comisionado el 11 de enero de 1869 por el general Jos\u00e9 Manuel Pinto para defender la ribera sur del r\u00edo Renaico. En febrero su divisi\u00f3n debi\u00f3 expedicionar en la zona del lago Colico y el r\u00edo Caut\u00edn donde combati\u00f3 a los caciques Quilap\u00e1n y Quilahueque.<\/p>\n\n\n\n<p>En abril se le encarg\u00f3 defender la l\u00ednea del Malleco, entre la cordillera de Los Andes y la de Nahuelbuta, como comandante en jefe de una divisi\u00f3n integrada por 480 hombres de diferentes armas, tarea que llev\u00f3 a cabo brillantemente y que le signific\u00f3 ser designado comandante del Regimiento Cazadores a Caballo.<\/p>\n\n\n\n<p>Posteriormente fue trasladado junto a su regimiento a Santiago, en donde fue reconocido por la ciudadan\u00eda por sus servicios en la Araucan\u00eda y por ser poseedor de una personalidad sencilla, atractiva y muy cercana a la ciudadan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En julio de 1870 fue ascendido a coronel. En 1875 recayeron sobre \u00e9l las nominaciones de inspector general de la Guardia Nacional y comandante general de armas de Santiago. Su ascenso a general de brigada est\u00e1 fechado el 20 de mayo de 1876.<\/p>\n\n\n\n<p>En posesi\u00f3n de ese alto grado le sorprendi\u00f3 la Guerra del Pac\u00edfico. En el mes de abril de 1879, Manuel Baquedano desembarc\u00f3 en Antofagasta, con el cargo de comandante general de la caballer\u00eda del Ej\u00e9rcito del Norte.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez terminada la Guerra del Pac\u00edfico fue, por un breve periodo, candidato a la presidencia de la Rep\u00fablica por el Partido Conservador, pero opt\u00f3 por abandonar la carrera presidencial. Fue senador en el periodo 1882 a 1888 por Santiago y de 1888 a 1894 por Colchagua.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tres d\u00edas, del 29 al 31 de agosto de 1891, dirigi\u00f3 el pa\u00eds por encargo del presidente Balmaceda, mientras el bando triunfador de la revoluci\u00f3n llegaba a Santiago.<\/p>\n\n\n\n<p>Falleci\u00f3 en la capital el 30 de septiembre de 1897.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ley de 20 de agosto de 1881 el Congreso Nacional le concedi\u00f3 por toda la vida el t\u00edtulo y honores de general en campa\u00f1a del ej\u00e9rcito de la Rep\u00fablica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Extracto del libro Baquedano. 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