{"id":47,"date":"1557-11-08T15:36:55","date_gmt":"1557-11-08T15:36:55","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-14T15:17:27","modified_gmt":"2018-06-14T15:17:27","slug":"batalla-de-lagunillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/batalla-de-lagunillas\/","title":{"rendered":"BATALLA DE LAGUNILLAS"},"content":{"rendered":"<p>8 de noviembre de 1557 <\/p>\n<p>La primavera de 1557 trajo vientos de guerra. El reci\u00e9n llegado nuevo gobernador del reino de Chile, hijo del entonces virrey del Per\u00fa, don Garc\u00eda Hurtado de Mendoza, ansiaba marchar sobre los indios y ganarles en su terreno. Para esto puso en marcha todo el considerable aparato b\u00e9lico que hab\u00eda tra\u00eddo consigo desde el Per\u00fa, que para ese entonces era el ej\u00e9rcito mejor provisto en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola.<\/p>\n<p>Acompa\u00f1ado de sus hombres y con especial pompa, haciendo notar la importancia de su cargo, don Garc\u00eda parte al sur en octubre de 1557. La marcha no estuvo falta de gestos, m\u00e1s a\u00fan considerando la aprensi\u00f3n de los hombres ante la fama de los naturales. El gobernador intent\u00f3 por todos los medios mantener la moral de la tropa, incluso emprendiendo acciones que bien pudieron arriesgar su vida, para demostrarle a sus hombres que no hab\u00eda nada que temer. \u201cSeguido de veinticinco arcabuceros de su compa\u00f1\u00eda y de cinco jinetes, atraves\u00f3 el Bio\u2013B\u00edo en una barca, dej\u00f3 a aquellos al cuidado de la embarcaci\u00f3n en la ribera sur del r\u00edo, y \u00e9l, seguido de los otros cinco compa\u00f1eros, se intern\u00f3 dos leguas en el territorio enemigo. Esta correr\u00eda in\u00fatil y temeraria, no encontr\u00f3 la menor contrariedad. Los indios de guerra no andaban por aquellos lugares; y don Garc\u00eda pudo volver a su campamento sin necesidad de desenvainar la espada.\u201d[1] <\/p>\n<p>Y si bien lo anterior daba cuenta de lo f\u00e1cil que era cruzar con poca gente el r\u00edo, hacerlo con un ej\u00e9rcito era un tema totalmente diferente. Tras muchas dificultades y seis d\u00edas de labores, toda la fuerza por fin estuvo reunida en la ribera sur el 7 de noviembre de aqu\u00e9l a\u00f1o. Don Garc\u00eda orden\u00f3 la marcha y con el grueso de su gente emprendieron hacia el sur. Tomaron campamento en un lugar aparentemente desierto, pero cuando estaban ya prestos a unas horas de descanso, el gobernador fue advertido de la presencia de ind\u00edgenas hostiles y al no querer enfrentarlos durante la noche en un terreno que juzgaba poco apropiado, hizo explorar la zona para descartar cualquier peligro. Una de las avanzadas, al mando del capit\u00e1n Reinoso, encontr\u00f3 problemas en el camino y comenzaron a ser hostilizados por el enemigo, pero al intentar regresar al campamento, lo fangoso del camino impidi\u00f3 su r\u00e1pido y \u00e1gil retorno. \u201cAunque en estos choques los espa\u00f1oles no perdieron un solo hombre, el solo hecho de su retirada envalentonaba a los indios y les hac\u00eda concebir confianza en la suerte de la jornada.\u201d[2] <\/p>\n<p>En el intertanto, y al ir en busca de frutillas, dos soldados castellanos fueron capturados por el enemigo y uno de ellos result\u00f3 muerto por descuartizamiento. El otro logr\u00f3 huir y dar la voz de alarma en el campamento, lo que pudo de inmediato a los hombres sobre las armas y se dispusieron a defender el terreno a como diera lugar, aun con la aprensi\u00f3n generalizada entre las tropas sobre el legendario esp\u00edritu combativo de aquellos ind\u00edgenas. La avanzada del capit\u00e1n Reinoso que regresaba al campamento, fue reforzada con la ayuda de treinta hombres enviada desde el campamento al mando del maestre de campo Juan Rem\u00f3n, quienes se batieron en complicado duelo, en el que qued\u00f3 patente la temeridad de ambos bandos, y quiz\u00e1s algo de imprudencia por parte de los espa\u00f1oles. <\/p>\n<p>En cuanto los castellanos regresaron al campamento tras la intensa escaramuza, no sin dificultad, la acci\u00f3n se concentr\u00f3 en el campamento, en donde el joven gobernador se manten\u00eda, aunque ansiaba por batirse en combate, sin que su escolta y los frailes que se encontraban presentes se lo permitiesen. Enti\u00e9ndase que el gobernador deb\u00eda ser preservado de cualquier acci\u00f3n que significase su muerte, para no dejar al gobierno del reino de Chile ac\u00e9falo una vez m\u00e1s. Don Garc\u00eda tuvo que contentarse con dirigir los movimientos de las tropas y no retroceder en la porfiada lucha que se estaba llevando a cabo. Los espa\u00f1oles estaban m\u00e1s que dispuestos a no dejarse vencer. En palabras de don Diego Barros Arana \u201cen su primer empuje, los indios, orgulloso con las ventajas alcanzadas ese d\u00eda, cebados con la confianza de obtener una victoria completa, llegaron a estrellarse contra las filas del ej\u00e9rcito de don Garc\u00eda. Recibidos a pie firme por los soldados castellanos, no pudieron resistir tanto tiempo el fuego de los arcabuces y las puntas de las picas, y se vieron forzados a retraerse al pie del cerro, y cerca de la laguna y de los pantanos que se extend\u00edan a su derecha.\u201d[3] <\/p>\n<p>Hasta all\u00ed fueron perseguidos por los espa\u00f1oles y nuevamente se enzarzaron en singular combate, en donde volvi\u00f3 a quedar de manifiesto el esp\u00edritu de lucha de ambos bandos. No obstante, pronto los ind\u00edgenas comenzaron a retirarse del campo de batalla al no poder seguir el ritmo de los espa\u00f1oles estaban manteniendo. La persecuci\u00f3n de los fugitivos se consider\u00f3 demasiado peligrosa, y los espa\u00f1oles regresaron a su campamento con unos pocos prisioneros, uno de los cuales fue el c\u00e9lebre Galvarino, capturado en el combate y a quien por orden de don Garc\u00eda le fueron cortadas ambas manos y dejado en libertad. Se march\u00f3 con los suyos profiriendo promesas de venganza.<\/p>\n<p>La Batalla de Lagunillas es considerada una victoria de las armas espa\u00f1olas, sin embargo no fue tan decisiva ni tuvo mayor trascendencia que la de atemorizar a los ind\u00edgenas, quienes en su gran mayor\u00eda hab\u00eda logrado retirarse del campo de batalla sin mayores inconvenientes.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a contra los ind\u00edgenas de don Garc\u00eda continu\u00f3 entonces su curso.<\/p>\n<p>Carolina Herbstaedt M.<br \/>\nHistoriadora UAI.<br \/>\nAcademia de Historia Militar<\/p>\n<p>NOTAS AL PIE:<br \/>\n1. Barros Arana, Diego. \u201cHistoria General de Chile. Tomo II.\u201d Editorial Nascimiento. 2\u00aa Edici\u00f3n. Santiago de Chile. 1930. p. 146.<br \/>\n2. \u00cddem. p. 150<br \/>\n3. \u00cddem. p. 151.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>8 de noviembre de 1557 La primavera de 1557 trajo vientos de guerra.<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[26],"class_list":["post-47","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-efemerides","tag-noviembre"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5003,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47\/revisions\/5003"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}