{"id":4377,"date":"1931-09-05T17:06:30","date_gmt":"1931-09-05T17:06:30","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-14T15:03:18","modified_gmt":"2018-06-14T15:03:18","slug":"combate-de-talcahuano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/combate-de-talcahuano\/","title":{"rendered":"COMBATE DE TALCAHUANO"},"content":{"rendered":"<p>5 septiembre 1931<\/p>\n<p>*En la imagen, Acorazado Almirante Latorre. Buque Insignia de la Armada de Chile en 1931.*<\/p>\n<p>En la madrugada del s\u00e1bado 5 de septiembre de 1931 reinaba un silencio tranquilo sobre el camino a Talcahuano, s\u00f3lo quebrado por la marcha de la Tercera Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda del Ej\u00e9rcito proveniente de Concepci\u00f3n. La fuerza comandada por el general Guillermo Novoa Sep\u00falveda andaba a un paso firme y sigiloso, determinada a cumplir la misi\u00f3n encomendada por el debilitado gobierno del vicepresidente Manuel Truco Franzani. Su objetivo era retomar el control de la base naval de Talcahuano, su apostadero adjunto y los buques que se hallaban en sus inmediaciones, todos los cuales hab\u00edan ca\u00eddo bajo el control de su sublevada suboficialidad. Con esta marcha se daba inicio al primer y \u00fanico combate de las fuerzas armadas de Chile en el siglo XX, la que tristemente se llev\u00f3 a cabo dentro de su propio seno.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 a esta situaci\u00f3n? La respuesta la podemos encontrar en una dolorosa secuencia de eventos por la que el pa\u00eds estaba atravesando, la que \u00faltimamente termin\u00f3 por desencadenar el levantamiento general de la mariner\u00eda chilena el a\u00f1o 1931. La ca\u00edda de la bolsa de valores de Nueva York en octubre de 1929 dio inici\u00f3 a la llamada Gran Depresi\u00f3n, una crisis econ\u00f3mica global que golpe\u00f3 con especial fuerza a las finanzas de Chile. Expres\u00e1ndose en una poca demanda de exportaciones nacionales, un crecimiento agudo del desempleo, la migraci\u00f3n de la mayor\u00eda de los mineros del norte al valle central y una inflaci\u00f3n creciente, la crisis econ\u00f3mica logr\u00f3 afectar a todos los habitantes por igual y pronto tuvo fuertes repercusiones en el escenario pol\u00edtico. El 26 de julio de 1931 el general Carlos Ib\u00e1\u00f1ez del Campo, hasta entonces el mayor actor pol\u00edtico de la naci\u00f3n, dej\u00f3 la presidencia de la rep\u00fablica y, a pesar de todos sus esfuerzos por mejorar la situaci\u00f3n, sus intermitentes sucesores no lograron obtener resultados beneficiosos[1] .<\/p>\n<p>Paralelamente un gran descontento se estaba extendiendo por todos los rangos de las fuerzas armadas, los que cayeron en un estado de desprestigio nacional tras la salida de Ib\u00e1\u00f1ez. Habi\u00e9ndose quebrantado el principio de no deliberaci\u00f3n pol\u00edtica con los levantamientos de 1924 y 1925, los soldados estaban en una posici\u00f3n m\u00e1s susceptible a la agitaci\u00f3n pol\u00edtica prevalente y empezaron a vislumbrar un cambio a sus magras situaciones de vida mediante una intervenci\u00f3n directa. Poco a poco fue la suboficialidad la que empez\u00f3 a atraerle con mayor fuerza esta idea, impulsada por el deseo de detener la tradici\u00f3n de maltratos que sufr\u00eda a manos de la oficialidad y por el hecho de no haberse visto directamente beneficiada por los levantamientos precedentes. Pronto una chispa desencaden\u00f3 todo este descontento acumulado y la suboficialidad marina, tambi\u00e9n conocida como \u201cGente de Mar\u201d, decidi\u00f3 tomar cartas en el asunto[2] .<\/p>\n<p>Esta vino de la mano del ministro de hacienda Pedro Blanquier, qui\u00e9n el 27 de agosto de 1931 anunci\u00f3 p\u00fablicamente la rebaja de sueldos de todos los funcionarios p\u00fablicos. Extendiendo est\u00e1 medida a los miembros de las fuerzas armadas, el descuento de las remuneraciones variaba desde el 12% hasta el 30% de su totalidad y su posterior reparaci\u00f3n quedaba pendiente a la capacidad del gobierno para poder realizarlo[3] . Frente a esta poco grata situaci\u00f3n, los suboficiales marinos se vieron particularmente afectados al haber sido sujetos a una medida similar durante los tiempos de Ib\u00e1\u00f1ez y parte de ellos vieron sus beneficios por servicios prestados en el extranjero anulados. Esto sirvi\u00f3 como detonante para la sublevaci\u00f3n generalizada de la mariner\u00eda, la que tuvo su epicentro en el acorazado \u201cAlmirante Latorre\u201d en el puerto de Coquimbo.<\/p>\n<p>En esos momentos se encontraba reunido en Coquimbo el grueso de la armada nacional, habiendo confluido a este punto la Divisi\u00f3n de Evoluci\u00f3n y la Divisi\u00f3n de Instrucci\u00f3n[4] . Siendo esta base el lugar preferido para las operaciones mar\u00edtimas de invierno, la mayor\u00eda de los buques activos de la escuadra se hallaban presentes en el puerto sure\u00f1o y cualquier manifestaci\u00f3n de descontento pod\u00eda propagarse por todas sus tripulaciones como el fuego.<\/p>\n<p>Entre los miembros de la Divisi\u00f3n de Instrucci\u00f3n se destacaba el acorazado \u201cAlmirante Latorre\u201d, buque insignia de la escuadra que el 5 de marzo de 1931 volvi\u00f3 a Chile tras una estad\u00eda en Inglaterra y cuya tripulaci\u00f3n, seg\u00fan afirman algunas fuentes, fue aproximada por comit\u00e9s revolucionarios de pol\u00edticos exiliados[5] . Habiendo arribado a una situaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica particularmente desventajosa para sus efectivos, la suboficialidad del nav\u00edo plante\u00f3 presentar un petitorio a las autoridades del gobierno para solucionar la situaci\u00f3n. Cuando este recurso prob\u00f3 ser infructuoso, la Gente del Mar a bordo del acorazado vio en una sublevaci\u00f3n generalizada la \u00fanica alternativa para que sus demandas fueran atendidas.<\/p>\n<p>El 1 de septiembre de 1931 la tripulaci\u00f3n del acorazado \u201cLatorre\u201d se amotin\u00f3 contra sus superiores, encerrando a los oficiales en sus camarotes y form\u00e1ndose un cuerpo representativo que pas\u00f3 a llamarse el \u201cEstado Mayor de las Tripulaciones\u201d. Si bien en sus proclamaciones iniciales solo se opusieron a las nuevas medidas fiscales y demandaron cambios dentro de la esfera militar, pronto este organismo empez\u00f3 a radicalizar su posici\u00f3n y sus demandas se volvieron m\u00e1s ambiciosas. Entre ellas se encontraban instrucciones al gobierno para lidiar con la crisis econ\u00f3mica, el indulto de todos los pol\u00edticos en exilio y la reorganizaci\u00f3n de las tierras. Pronto otros puntos del pa\u00eds empezaron a seguir el ejemplo de Coquimbo y la sublevaci\u00f3n de la mariner\u00eda se volvi\u00f3 un fen\u00f3meno nacional[6] .<\/p>\n<p>Una de estas localidades fue el Apostadero Naval de la Armada en el puerto de Talcahuano, el que entonces daba refugio a varios nav\u00edos en reparaciones y a la flotilla de submarinos comprados recientemente por el gobierno. Sospechando que esta \u00faltima fuerza ser\u00eda utilizada por el gobierno para enfrentarse a los amotinados de Coquimbo, la suboficialidad local y los obreros de los astilleros prontamente se apropiaron de la base naval y el 3 de septiembre de 1931 se plegaron oficialmente a la sublevaci\u00f3n de la mariner\u00eda. Consolidada la rebeli\u00f3n, gran parte de los nav\u00edos presentes decidieron encaminarse al norte para prestarle apoyo a sus camaradas y, encabezados por el sargento primero Orlando Roble Osses al mando del buque nodriza de submarinos \u201cAraucano\u201d, la llamada \u201cFlota del Sur\u201d abandon\u00f3 Talcahuano. Fuera de una gran cantidad de armas y municiones individuales, la base naval se hall\u00f3 solo protegida contra cualquier asalto por el anclado destructor \u201cRiveros\u201d y la artiller\u00eda de los dos fuertes que resguardaban la bah\u00eda[7] .<\/p>\n<p>Una vez que se tuvo noticias de lo acontecido en Talcahuano, el Estado Mayor de la Tercera Divisi\u00f3n de Infanter\u00eda basado en Concepci\u00f3n prepar\u00f3 inmediatamente las fuerzas a su disposici\u00f3n para tomar el Apostadero por la fuerza. El comandante de la Divisi\u00f3n, General Guillermo Novoa, militar experimentado y con una larga carrera profesional, cont\u00f3 para esta tarea con los regimientos de infanter\u00eda \u201cO\u2019Higgins\u201d y \u201cChacabuco\u201d, los regimientos de caballer\u00eda \u201cH\u00fasares\u201d y \u201cGu\u00edas\u201d, y el apoyo del grupo de artiller\u00eda a caballo N\u00b03 \u201cSilva Renard\u201d y el batall\u00f3n de tren N\u00b03. Mediante un estudio met\u00f3dico de la situaci\u00f3n y gracias al reconocimiento aportado por la naciente Fuerza A\u00e9rea chilena, el general Novoa y el comandante Luis Clavel, jefe de su Estado Mayor, estuvieron en condiciones para preparar un asalto profesional sobre el puerto sublevado[8] .<\/p>\n<p>Siendo autorizados por el gobierno para proceder con sus planes a las 01:00 horas del s\u00e1bado 5 de septiembre de 1931, las fuerzas de la Divisi\u00f3n marcharon las primeras horas de la madrugada hasta hallarse en la posici\u00f3n acordada. Avanzando un tramo inicial hasta el llamado Puente Perales, las fuerzas del Ej\u00e9rcito pronto se hicieron del control de la ciudad de Talcahuano sin resistencia y, acorde a lo planeado, pudieron posicionar su artiller\u00eda en el fuerte \u201cEl Morro\u201d y en el edificio de la gobernaci\u00f3n. Despu\u00e9s de que varios intentos por inducir la rendici\u00f3n del repartimiento probaron ser infructuosos, el combate comenz\u00f3 con las detonaciones de los ca\u00f1ones del grupo \u201cSilva Renard\u201d a las 15:50 horas.<\/p>\n<p>Acorde al plan de ataque establecido por el Estado Mayor, el primer objetivo fue inutilizar al destructor \u201cRiveros\u201d, el cual se hallaba anclado frente a la base naval y cuya artiller\u00eda presentaba una seria amenaza a cualquier intento por irrumpir en el recinto. Una vez que el fuego del grupo \u201cSilva Renard\u201d hubo lidiado con este obst\u00e1culo, los regimientos \u201cO\u2019Higgins\u201d y \u201cH\u00fasares\u201d avanzaron por la l\u00ednea monta\u00f1osa que rodeaba al puerto por su flanco izquierdo hasta poder irrumpir en el centro de la base sublevada. Destruido el grueso de la resistencia posicionado ah\u00ed, el regimiento \u201cO\u2019Higgins\u201d procedi\u00f3 a habilitar la entrada de los regimientos \u201cGu\u00edas\u201d y \u201cChacabuco\u201d. Mientras que el resto de las tropas de ej\u00e9rcito realizaban una operaci\u00f3n de barrido del Apostadero, el regimiento \u201cH\u00fasares\u201d continu\u00f3 su marcha al norte para posesionarse del fuerte \u201cBorgo\u00f1o\u201d.<\/p>\n<p>Fue en esta \u00faltima operaci\u00f3n d\u00f3nde el Ej\u00e9rcito tuvo que enfrentar el mayor rechazo, todav\u00eda resisti\u00e9ndose los artilleros sublevados a ceder su posici\u00f3n y contando para su defensa con los ca\u00f1ones del fuerte. Frente a un nutrido fuego enemigo y un poco beneficioso terreno de operaciones, el regimiento \u201cH\u00fasares\u201d tuvo que detener su avance y el general Novoa empez\u00f3 a considerar la reanudaci\u00f3n de las operaciones el d\u00eda siguiente. Tal medida termin\u00f3 por no ser necesaria, siendo comunicado a las 22:00 de la rendici\u00f3n de la fortificaci\u00f3n marina. Con ello se daba final al combate de Talcahuano[9] .<\/p>\n<p>El saldo del enfrentamiento fue particularmente perjudicial para los marineros sublevados, los que contaron treinta y cinco heridos y catorce muertos. El Ej\u00e9rcito, mientras tanto, s\u00f3lo tuvo seis soldados muertos, los cuales ser\u00edan rememorados posteriormente como \u201cBenem\u00e9ritos de la Patria\u201d. A pesar de la firmeza de sus ideales y el extendido malestar que predominaba contra el gobierno, la mariner\u00eda sublevada no pudo oponerse al actuar disciplinado y profesional del Ej\u00e9rcito cuando este fue llamado por el deber. El combate cont\u00f3 con el beneficio adicional de estrenar la reci\u00e9n formada Fuerza A\u00e9rea chilena, pronosticando su eficiencia para el futuro.<\/p>\n<p>Por<br \/>\nJos\u00e9 Miguel Olivares<br \/>\nAcademia de Historia Militar.<\/p>\n<p>NOTAS AL PIE<\/p>\n<p>1. Vergara Paredes, Sandrino; \u201cLa sublevaci\u00f3n de la mariner\u00eda del a\u00f1o 1931 y el combate de Talcahuano\u201d; Anuario de la Academia de Historia Militar, N\u00b025, A\u00f1o 2011; Academia de Historia Militar; Santiago de Chile; 2011; p. 74.<br \/>\n2. Ib\u00edd.; p. 77.<br \/>\n3. Ib\u00edd.; p. 74.<br \/>\n4. Tambi\u00e9n llamada la \u201cEscuadra Activa\u201d, la Divisi\u00f3n de Evoluci\u00f3n era comandada por el contralmirante Abel Campos Carvajal, estaba compuesta por personal veterano y volv\u00edan en ese entonces de Puerto Aldea. Por otro lado, la Divisi\u00f3n de Instrucci\u00f3n serv\u00eda para el entrenamiento del personal novato y era comandada por el comodoro Alberto Hozven. Ib\u00edd.; pp. 81 \u2013 82.<br \/>\n5. Esta afirmaci\u00f3n ha sido objeto de ardua discusi\u00f3n entre los testigos de ese entonces y los historiadores de ahora. Si cabe mencionar que la influencia de c\u00edrculos pol\u00edticos, iba\u00f1istas o comunistas, fueron considerados como una posibilidad durante el consejo de guerra de Las Salinas y la corte marcial de los marinos sublevados en Valpara\u00edso. Ib\u00edd.; pp. 65 \u2013 73.<br \/>\n6. Ib\u00edd.; pp. 81 \u2013 90.<br \/>\n7. Ib\u00edd.; pp. 91 \u2013 104.<br \/>\n8. Ib\u00edd.; pp. 104 \u2013 109.<br \/>\n9. Ib\u00edd.; pp. 109 \u2013 128.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>5 septiembre 1931 *En la imagen, Acorazado Almirante Latorre. 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