{"id":4364,"date":"1882-07-09T10:56:00","date_gmt":"1882-07-09T10:56:00","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-14T14:53:59","modified_gmt":"2018-06-14T14:53:59","slug":"combate-de-marcavalle-y-pucara","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/combate-de-marcavalle-y-pucara\/","title":{"rendered":"COMBATE DE MARCAVALLE Y PUCAR\u00c1"},"content":{"rendered":"<p>9 de julio de 1882.<\/p>\n<p>*En la imagen, Estanislao del Canto, comandante de la Divisi\u00f3n Expedicionaria*<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del 9 de julio de 1882 le depar\u00f3 una desagradable sorpresa a la guarnici\u00f3n chilena destacada en Marcavalle, un peque\u00f1o asentamiento ubicado al sur de Pucar\u00e1 en el centro de la Sierra peruana. Alertada por el sonido de detonaciones y disparos, la 4\u00b0 Compa\u00f1\u00eda del Batall\u00f3n N\u00b05 de L\u00ednea \u201cSantiago\u201d pronto vio su posici\u00f3n completamente rodeada por el revitalizado Ej\u00e9rcito peruano. Contando con un n\u00facleo de soldados profesionales formados en Ayacucho y la asistencia de un elevado n\u00famero de batallones guerrilleros, la hueste agresora ascend\u00eda a alrededor de 2.000 combatientes bien armados y listos para presentar batalla[1] . Comandando el ataque se hallaba el mism\u00edsimo general Andr\u00e9s Avelino C\u00e1ceres, principal organizador de la resistencia peruana contra la ocupaci\u00f3n chilena y apodado \u201cEl Brujo de los Andes\u201d por sus contrincantes. Bajo su direcci\u00f3n, la llamada Bre\u00f1a volvi\u00f3 a levantarse en armas contra invasi\u00f3n chilena en la \u00faltima etapa de la Guerra del Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>Frente al furioso asalto frontal del batall\u00f3n peruano \u201cTarapac\u00e1\u201d y el nutrido fuego guerrillero proveniente de los cerros cercanos al campamento, la primera reacci\u00f3n del capit\u00e1n Di\u00f3genes de la Torre, comandante provisional de Marcavalle, fue solicitar refuerzos vecinos para rechazar al enemigo. Pero pronto tuvo que cambiar su parecer frente al abrumador n\u00famero de atacantes y las duras p\u00e9rdidas que sufr\u00edan sus fuerzas, pereciendo el teniente Jos\u00e9 de la Cruz Retamal, el subteniente El\u00edas Garay y 17 soldados de tropa a pocos minutos de haber iniciado el ataque. Aceptando la insostenibilidad de su posici\u00f3n y ordenando la retirada de su compa\u00f1\u00eda, el capit\u00e1n de la Torre se propuso quebrar el cerco enemigo y resguardarse en la vecina Pucar\u00e1[2] .<\/p>\n<p>Con este enfrentamiento, de una duraci\u00f3n de apenas 15 minutos[3] , se dio comienzo al t\u00e9rmino de la Segunda Expedici\u00f3n a la Sierra, un proyecto de ardua realizaci\u00f3n y tristes resultados que tuvo su gestaci\u00f3n a fines del a\u00f1o anterior.<\/p>\n<p>A partir de la ocupaci\u00f3n de Lima el 17 de enero de 1881 hasta la llegada a la presidencia de Domingo Santa Mar\u00eda el 18 de septiembre del mismo a\u00f1o, las derrotadas fuerzas peruanas contaron con el tiempo suficiente para reorganizarse y presentar una nueva resistencia al Ej\u00e9rcito de Ocupaci\u00f3n del contralmirante Patricio Lynch. Ampar\u00e1ndose en las alturas de la Cordillera de los Andes, el Ej\u00e9rcito peruano se despleg\u00f3 a lo largo de la Sierra y limit\u00f3 el poder\u00edo de las autoridades militares chilenas a la costa. Vi\u00e9ndose imposibilitado para entablar un tratado de paz que a\u00f1adiera el departamento de Tarapac\u00e1 al territorio chileno, el recientemente electo presidente Santa Mar\u00eda comunic\u00f3 a sus representantes en Lima el deseo de enviar expediciones armadas al interior del pa\u00eds para aplacar a la resistencia y as\u00ed hallarse en posici\u00f3n de emprender un arreglo beneficioso[4] . Despu\u00e9s de mucha deliberaci\u00f3n, se decidi\u00f3 enviar una divisi\u00f3n al valle de Jauja[5]  en el extremo oeste del departamento de Jun\u00edn, d\u00f3nde C\u00e1ceres obten\u00eda la mayor\u00eda de sus suministros y levantaba la resistencia m\u00e1s encarnizada.<\/p>\n<p>Una tentativa similar ya hab\u00eda sido realizada bajo el mando del teniente coronel Ambrosio Letelier y gracias a ella el Estado Mayor comprendi\u00f3 que le hac\u00edan frente a un escenario dr\u00e1sticamente diferente al de las campa\u00f1as anteriores. El teatro de operaciones era un entramado de altas monta\u00f1as, extensos altiplanos y h\u00famedos valles, en donde el cambio de estaciones se hac\u00eda sentir con todo su vigor y la falta de buenos caminos interfer\u00eda en la coordinaci\u00f3n de las operaciones. La mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n del territorio se hallaba contenida en peque\u00f1as localidades desparramadas por el territorio y, en contra de lo esperado por Santa Mar\u00eda[6] , no ve\u00edan a las fuerzas chilenas como los necesarios restauradores del orden en reemplazo de los caudillos locales.<\/p>\n<p>Para remediar estas dificultades se realizaron cambios en la estructura del Ej\u00e9rcito de Ocupaci\u00f3n y se adoptaron nuevas directivas para la siguiente expedici\u00f3n, con variado grado de \u00e9xito. Todos los regimientos en l\u00ednea que conformaron la infanter\u00eda fueron transformados en batallones, disminuyendo su n\u00famero de integrantes para facilitar la direcci\u00f3n y el movimiento de cada unidad por los corredores andinos[7 \u2013 8]   . Mientras que este arreglo demostr\u00f3 ser efectivo, el Estado Mayor no hizo gala de la misma sensatez al tratar el tema del aprovisionamiento, el tal\u00f3n de Aquiles de los ej\u00e9rcitos del siglo XIX. Instituyendo que la expedici\u00f3n deb\u00eda abastecerse principalmente de los recursos de la localidad[9] , las autoridades chilenas de Lima imprudentemente dieron rienda suelta a la tropa para cometer varios abusos sobre la poblaci\u00f3n local y dieron paso a requisiciones forzadas de caballos, forraje y ganado. Tales pr\u00e1cticas lograron profundizar la brecha entre los pobladores serranos y las fuerzas de ocupaci\u00f3n, aumentando el n\u00famero de combatientes bajo la direcci\u00f3n de C\u00e1ceres.<\/p>\n<p>La Divisi\u00f3n Expedicionaria parti\u00f3 de Lima al inicio de enero de 1882, en un comienzo al mando del propio contralmirante Lynch. Compuesta por alrededor de 2.300 soldados[10] , sus objetivos iniciales eran irrumpir en el valle de Jauja, extender su control a lo largo del r\u00edo Mantaro y enfrentar al ej\u00e9rcito cacerista en una batalla definitiva. Este \u00faltimo cometido fue continuamente frustrado por el llamado Brujo, logrando C\u00e1ceres esquivar las maniobras envolventes de sus oponentes en Chosica, La Concepci\u00f3n y Huancayo. S\u00f3lo fue el 5 de febrero de 1882 que la Divisi\u00f3n Expedicionaria, est\u00e1 vez al mando del coronel Estanislao del Canto, alcanz\u00f3 la retaguardia de su enemigo, entabl\u00e1ndose el primer combate de Pucar\u00e1. Logrando ocupar la posici\u00f3n de su contrincante y forzando a C\u00e1ceres a retirarse por el sur a Ayacucho, el departamento de Jun\u00edn qued\u00f3 en manos del Ej\u00e9rcito de Ocupaci\u00f3n y la balanza pareci\u00f3 inicialmente inclinarse en favor de la posici\u00f3n chilena.<\/p>\n<p>Pero el entusiasmo de la conquista pronto dio paso a la parte m\u00e1s rigurosa de la empresa: mantener el control del territorio conquistado. Siguiendo el cauce longitudinal del r\u00edo Mantaro por alrededor de 250.000 kil\u00f3metros[11]  y encajonado por gruesos ramales cordilleranos, el valle de Jauja comprend\u00eda un altiplano densamente poblado y profundamente dividido por el torrente antes mencionado. De acuerdo a los reportes de la \u00e9poca, habitaban en el departamento de Jun\u00edn alrededor de 200.000 almas y cerca de 85% de ellas eran ind\u00edgenas[12] . La Divisi\u00f3n Expedicionaria hubo de replegarse a lo largo de una amplia l\u00ednea militar defensiva, desde Cerro el Pasco al norte hasta Pucar\u00e1 y Marcavalle en el sur[13] , siendo estas \u00faltimas localidades regulares v\u00edctimas de las montoneras organizadas desde Ayacucho[14] .<\/p>\n<p>Extendi\u00e9ndose desde marzo hasta finales de junio de 1882, la segunda ocupaci\u00f3n de la Sierra signific\u00f3 un serio rev\u00e9s para las fuerzas chilenas y fue objeto de arduas discusiones entre sus altos mandos. Las dispersas compa\u00f1\u00edas que guarnec\u00edan las localidades serranas tuvieron que hacerle frente a guerrillas superiores en n\u00famero y conocedoras del terreno, cuyos regulares ataques sorpresa terminaban antes que llegaran los auxilios vecinos y gradualmente desgastaron a la tropa. Esta situaci\u00f3n de desamparo se vio potenciada por las incautaciones sobre la poblaci\u00f3n civil, lo que termin\u00f3 por incrementar la hostilidad hacia la presencia chilena. Mientras tanto, el Alto Mando de Lima se hall\u00f3 reticente a imponer cambios a la situaci\u00f3n, temiendo que el retiro de tropas, si bien no comprometer\u00eda su dominio sobre el pa\u00eds, fortalecer\u00eda la posici\u00f3n del gobierno peruano de Lizardo Montero en Huaraz durante las negociaciones diplom\u00e1ticas.<\/p>\n<p>Lo que termin\u00f3 por fijar el destino de la campa\u00f1a fue la propagaci\u00f3n del tifus entre las filas del ej\u00e9rcito expedicionario, logrando diezmar a un cuarto de sus fuerzas. Infligiendo el mayor n\u00famero de bajas en cuartel general de Huancayo y sus alrededores, la plaga termin\u00f3 por convencer a Lynch y a los representantes presidenciales que los gastos invertidos en la empresa estaban sobrepasando ampliamente el dudoso beneficio obtenido con el vago control de un territorio tan extenso. Inicialmente consideraron suficiente el retroceso al norte de la l\u00ednea militar hasta el poblado de La Concepci\u00f3n y el coronel del Canto fue ordenado abandonar Huancayo[15] , pero gradualmente tuvieron que aceptar la necesidad de abandonar el departamento completo. Sin embargo, en el mismo momento en que iban a materializarse estas disposiciones, la Divisi\u00f3n Expedicionaria tuvo que hacerle frente al levantamiento general de la Sierra de julio de 1882.<\/p>\n<p>Perfectamente informado por sus esp\u00edas de la dispersa situaci\u00f3n chilena y la paulatina retirada de sus fuerzas, el general C\u00e1ceres vislumbr\u00f3 en ella una oportunidad para iniciar una contraofensiva y hacer uso del ej\u00e9rcito que hab\u00eda reunido en Ayacucho. Contando con alrededor de 4.000 efectivos, C\u00e1ceres aprovech\u00f3 el per\u00edodo de desgaste de las fuerzas chilenas para organizar una hueste disciplinada, uniformada y completamente armada. Su primer objetivo fue el asalto de las guarniciones al sur de La Concepci\u00f3n con el grueso de sus fuerzas, mientras que la vanguardia al mando del coronel Juan Gast\u00f3, su principal subordinado, se dirigi\u00f3 al norte para contener los posibles refuerzos provenientes de la ciudad de Jauja[16] . Iniciando su ataque el mismo d\u00eda en que el coronel del Canto planeaba abandonar Huancayo por La Concepci\u00f3n, los asentamientos de Marcavalle y Pucar\u00e1 recibieron a las 5:00 a.m. la directa embestida del renovado Ej\u00e9rcito peruano.<\/p>\n<p>Alertada por las detonaciones del enfrentamiento que estaba teniendo lugar en Marcavalle, la guarnici\u00f3n de Pucar\u00e1 envi\u00f3 inmediatamente refuerzos en auxilio de sus compatriotas y miembros de la 3\u00b0 Compa\u00f1\u00eda del Batall\u00f3n N\u00b05 de L\u00ednea \u201cSantiago\u201d defendieron exitosamente la retirada de las fuerzas dirigidas por el capit\u00e1n de la Torre. Logrando contener el ataque peruano redirigido a Pucar\u00e1 con un gran n\u00famero de bajas enemigas, la defensa chilena pronto obtuvo el soporte del resto del batall\u00f3n \u201cSantiago\u201d proveniente de la vecina Sapallanga[17]  y se retir\u00f3 ordenadamente a esta localidad al cabo de una hora despu\u00e9s. Para el momento en que el coronel del Canto lleg\u00f3 con el grueso de su divisi\u00f3n al lugar de los hechos, el enemigo se hab\u00eda dispersado con la misma fugacidad con la que hab\u00eda iniciado el combate. Fuera de un saldo de 12 heridos sumados al n\u00famero de bajas, los \u00fanicos vestigios del combate realizado eran los cad\u00e1veres descuartizados de los soldados chilenos ca\u00eddos en el conflicto[18] .<\/p>\n<p>Las repercusiones del combate de Marcavalle y Pucar\u00e1 no se dieron a conocer en su totalidad hasta la ma\u00f1ana siguiente, habi\u00e9ndose reanudado la retirada general hacia La Concepci\u00f3n el 10 de julio de 1882. La sorpresa y el horror del coronel del Canto fueron indescriptibles cuando hall\u00f3 la guarnici\u00f3n de dicha localidad completamente aniquilada, producto de un ataque sorpresa realizado el d\u00eda anterior paralelamente a los hechos relatados. La columna peruana al mando del coronel Gast\u00f3, originalmente encargado de contener cualquier refuerzo proveniente del norte, decidi\u00f3 aprovechar la posici\u00f3n aislada del asentamiento y, sin la intromisi\u00f3n de ning\u00fan refuerzo externo, dio muerte a los 77 soldados chilenos que custodiaban el poblado. Con un gran abatimiento colgando sobre su tropa, la Divisi\u00f3n Expedicionaria retom\u00f3 su marcha a la ciudad de Tarma para proseguir con el abandono del valle de Jauja[19] .<\/p>\n<p>Terminando de esta manera la Segunda Expedici\u00f3n a la Sierra, el saldo de la empresa fue mayoritariamente negativo. Contra lo deseado por el presidente Santa Mar\u00eda y sus asesores, las constantes depredaciones de guarniciones mal aprovisionadas azuz\u00f3 el descr\u00e9dito de la ocupaci\u00f3n chilena en la regi\u00f3n y la hueste de C\u00e1ceres no logr\u00f3 ser erradicada. La Divisi\u00f3n Expedicionaria perdi\u00f3 alrededor del 20% de su cuerpo original[20] , desgaste producido principalmente por la propagaci\u00f3n de las enfermedades, y tuvo que empezar a hacerle frente a combates cada vez m\u00e1s encarnizados.<\/p>\n<p>Sin embargo, la expedici\u00f3n tambi\u00e9n tuvo un impacto sobre la resistencia peruana, logrando el escalamiento de los combates producir un agotamiento en la poblaci\u00f3n y el surgimiento de sectores dispuestos a terminar con la guerra sin importar el costo. Con la realizaci\u00f3n del llamado \u201cGrito de Mont\u00e1n\u201d el 31 de agosto de 1882, el gobierno de Chile obtuvo un apoyo peruano local por medio del cual celebrar el futuro Tratado de Anc\u00f3n.<\/p>\n<p>Por<br \/>\nJos\u00e9 Miguel Olivares<br \/>\nLic. en Historia UANDES<br \/>\nAcademia de Historia MIlitar<\/p>\n<p>NOTAS AL PIE:<\/p>\n<p>1.  Ahumada, Pascual; \u201cCombates de Marcavalle y Pucar\u00e1: partes oficiales in\u00e9ditos, chilenos y peruanos, del 1\u00b0, 2\u00b0 y 3\u00b0 ataque a la guarnici\u00f3n chilena de ocupaci\u00f3n\u201d; Guerra del Pac\u00edfico \u2013 Tomos VII-VIII; Editorial Andr\u00e9s Bello; Editorial Ant\u00e1rtica S.A.; Santiago de Chile; 1982; Tomo VII; pp. 184-187.<br \/>\n2.  Ib\u00edd.<br \/>\n3.  As\u00ed informado por el general Andr\u00e9s Avelino C\u00e1ceres a Tom\u00e1s Pati\u00f1o, prefecto de Huancavelica. Ib\u00edd.<br \/>\n4. Bulnes, Gonzalo; Guerra del Pac\u00edfico \u2013 Tomo III: Ocupaci\u00f3n del Per\u00fa \u2013 La Paz; Sociedad Imprenta y Litograf\u00eda Universo; Valpara\u00edso, Chile; 1919; pp. 157 y 165-170.<br \/>\n5.  Actualmente conocido como el Valle del Mantaro.<br \/>\n6. Bulnes, Gonzalo; \u00d3p. cit.; p. 166.<br \/>\n7. Bulnes, Gonzalo; \u00d3p. cit.; p. 262.<br \/>\n8. Estado Mayor General del Ej\u00e9rcito; Historia del Ej\u00e9rcito de Chile \u2013 Tomo VI: El Ej\u00e9rcito en la Guerra del Pac\u00edfico; Estado Mayor General del Ej\u00e9rcito; Impresos Vicu\u00f1a; Santiago de Chile; 1982; p. 395.<br \/>\n9.  Bulnes, Gonzalo; \u00d3p. cit.; pp. 275-276.<br \/>\n10. Ib\u00edd.; p. 268.<br \/>\n11.  Bulnes afirma que el r\u00edo Mantaro se extiende 30 leguas peruanas desde el Lago Jun\u00edn hasta Izcuchaca, equipar\u00e1ndose una legua peruana a 8.359,5 kil\u00f3metros. El n\u00famero mencionado es una aproximaci\u00f3n. Legua Peruana en Ahumada, Pascual; \u00d3p. cit.; Tomo VIII, p. 194.<br \/>\n12.  Bulnes Gonzalo; \u00d3p. cit.; p. 267.<br \/>\n13.  Ib\u00edd.; pp. 287-288.<br \/>\n14. Previamente al combate final del 9 de julio, Marcavalle fue atacada previamente el 3 y el 28 de junio.<br \/>\n15. Bulnes, Gonzalo; \u00d3p. cit.; p. 183.<br \/>\n16. Ib\u00edd.; pp. 284-285.<br \/>\n17. Durante la Guerra del Pac\u00edfico, la localidad fue llamada alternativamente Zapalenga o Zapallanga.<br \/>\n18. Ahumada, Pascual; \u00d3p. cit.; Tomo VII; pp. 184-187.<br \/>\n19. Bulnes, Gonzalo; \u00d3p. cit.; pp. 292-301.<br \/>\n20. Ib\u00edd.; p. 306.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>9 de julio de 1882. *En la imagen, Estanislao del Canto, comandante de<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4656,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[28],"class_list":["post-4364","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-efemerides","tag-julio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4364"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5248,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4364\/revisions\/5248"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4656"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4364"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4364"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4364"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}