{"id":4334,"date":"1817-02-28T10:32:49","date_gmt":"1817-02-28T10:32:49","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-10-12T13:16:18","modified_gmt":"2018-10-12T13:16:18","slug":"justo-estay-baqueano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/justo-estay-baqueano\/","title":{"rendered":"JUSTO ESTAY, BAQUEANO"},"content":{"rendered":"<p>JUSTO ESTAY, BAQUEANO<\/p>\n<p>*En la imagen, San Mart\u00edn en el Cruce de los Andes.*<\/p>\n<p>1817 fue sin duda el a\u00f1o en que todas las preparaciones para lograr la independencia de Chile se pusieron a prueba. Durante los a\u00f1os que mediaron entre 1814 y 1817, periodo conocido como Reconquista Espa\u00f1ola, se prepar\u00f3 al otro lado de los Andes bajo la direcci\u00f3n de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, un ej\u00e9rcito que ser\u00eda crucial en la consecuci\u00f3n de este objetivo, cuya meticulosa organizaci\u00f3n involucr\u00f3 la gesti\u00f3n una extensa red de recursos pocas veces vista. En enero de 1817 esta maquinaria militar inici\u00f3 el cruce por las monta\u00f1as y tras llegar a Chile en febrero de aqu\u00e9l a\u00f1o, presenta batalla en Chacabuco el d\u00eda 12, logrando una importante victoria para la causa independentista, que se consagrar\u00eda en la victoria de la batalla de Maipo al a\u00f1o siguiente, en abril de 1818, cuando la libertad de Chile fue sellada de manera definitiva.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n del Ej\u00e9rcito de Los Andes requiri\u00f3 de toda la agudeza mental de Jos\u00e9 de San Mart\u00edn, probado oficial y a la saz\u00f3n gobernador de la provincia de Cuyo, quien dispuso de todos los medios necesarios para conseguir los objetivos dispuestos. Fue esta caracter\u00edstica la que le permiti\u00f3 coordinar las desafiantes aristas y dificultades que implic\u00f3 la organizaci\u00f3n de aquella fuerza militar. Conseguir informaci\u00f3n actualizada de lo que ocurr\u00eda en Chile durante los a\u00f1os de Reconquista era sin duda una necesidad crucial que no pod\u00eda desatenderse, pues de ello depend\u00eda el \u00e9xito de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>El despliegue de esp\u00edas a uno y otro lado de la cordillera, que asegurase la fidelidad de las noticias y de sembrar las dudas necesarias en los enemigos, fue el medio del cu\u00e1l se valieron los patriotas para conseguir la informaci\u00f3n que necesitaban. Estos hombres se valieron de sagaces artima\u00f1as para conseguir sus objetivos, muchas veces arriesgando sus vidas y dando origen a leyendas que quedaron en el ideario popular. Conocidas son las an\u00e9cdotas de quienes fungieron como esp\u00edas, tales como Manuel Rodr\u00edguez, Miguel Neira Mondaca (el bandido Neira), o Jos\u00e9 Antonio \u00c1lvarez Condarco, cuya buena memoria y buen juicio fueron aprovechados por San Mart\u00edn para que llevase cartas suyas al gobernador espa\u00f1ol Casimiro Marc\u00f3 del Pont, y aprovechase de trazar y reconocer la ruta m\u00e1s adecuada por los cruces cordilleranos; pero tambi\u00e9n deben considerarse a aquellos arrieros an\u00f3nimos que del mismo modo contribuyeron con sus conocimientos a la causa patriota.<\/p>\n<p>Uno de estos arrieros que cobra especial relevancia, sobre todo justo antes de la Batalla de Chacabuco, es don Justo Estay, \u201ca quien San Mart\u00edn consideraba el m\u00e1s fiel y el m\u00e1s inteligente de sus exploradores\u201d[1] . Este era un hombre de pocas palabras, pero un sagaz observador y muy prudente, de una sencilla apariencia que le permit\u00eda mimetizarse en el paisaje y entre la poblaci\u00f3n, dotes de un buen esp\u00eda cuyos servicios fueron plenamente aprovechados por la causa patriota, tanto a un lado como al otro de Los Andes. \u201cEn Cuyo Justo Estay era muy importante, del otro lado pod\u00eda pasar como un paisano m\u00e1s, y entonces pod\u00eda abrir bien los ojos y los o\u00eddos y enterarse de lo que ocurr\u00eda para despu\u00e9s, de este lado, contar\u201d[2] . A \u00e9l le corresponde buena parte de las glorias de Chacabuco; as\u00ed sol\u00eda reconocerlo San Mart\u00edn con posterioridad, tal como se indica en las notas de la obra de Barros Arana.[3]<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo pudo un baqueano influir tanto en el desenlace de una victoria como la ocurrida el 12 de febrero? A doscientos a\u00f1os de ocurridos estos hechos, no podemos dejar de se\u00f1alar su acertada intervenci\u00f3n antes de la batalla.<\/p>\n<p>San Mart\u00edn cruz\u00f3 las monta\u00f1as junto con el Ej\u00e9rcito, llegando a Chile a principios de febrero, de 1817, de manera tal que el d\u00eda 11 se encontraba asentado en Curimon junto con sus tropas, en espera del momento propicio para continuar viaje hacia Santiago. El general \u201cten\u00eda resuelto no empe\u00f1ar acci\u00f3n alguna antes del 14 de febrero. Sin embargo, las noticias que comenzaban a traerle los agentes que hab\u00eda despachado para observar los movimientos y aprestos del enemigo, deb\u00edan obligarlo a cambiar de plan.\u201d[4] Las m\u00e1s importantes que le llegaron fueron precisamente las que don Justo Estay trajo de la capital.<\/p>\n<p>El arriero tambi\u00e9n habr\u00eda cruzado la cordillera con el Ej\u00e9rcito de los Andes, pero ni bien llegaron a Chile, parti\u00f3 a Santiago sin mayor demora. All\u00ed pas\u00f3 dos d\u00edas recopilando toda la informaci\u00f3n de la que pod\u00eda echar mano, sin que nadie sospechara de un simple hombre como \u00e9l. Cuando consider\u00f3 haber visto suficiente, abandon\u00f3 la ciudad tan discretamente como hab\u00eda llegado y el d\u00eda 11 de febrero, a eso de las tres de la tarde, apareci\u00f3 en el campamento de Curimon con noticias para San Mart\u00edn, quien sin demora lo atendi\u00f3.<\/p>\n<p>Es que sus noticias eran relevantes para tomar una decisi\u00f3n y por ello San Mart\u00edn lo escuch\u00f3 con atenci\u00f3n. Durante su estad\u00eda en Santiago, Estay fue testigo de la alarma que reinaba en la capital, cont\u00e1ndole adem\u00e1s que el territorio entre el Cachapoal y el Maule estaba sublevado. Las tropas realistas se mov\u00edan hacia la capital para marchar luego desde all\u00ed hacia Aconcagua. \u00c9l mismo hab\u00eda visto cuando las tropas sal\u00edan de la ciudad. Es m\u00e1s, hasta hab\u00eda visto salir de la ciudad al mism\u00edsimo brigadier Rafael Maroto junto a dos de sus ayudantes la noche anterior, en direcci\u00f3n a Chacabuco.<\/p>\n<p>Estay pudo contar a los soldados, ver el estado de sus equipos, qu\u00e9 tipo de armamento llevaban y en qu\u00e9 condiciones e incluso, como pudo verles las caras, pudo informar qu\u00e9 \u00e1nimo llevaba la tropa. Gracias a los datos por \u00e9l proporcionados, pudieron contabilizar las fuerzas enemigas que se estaban reuniendo en Chacabuco no eran mayores de dos mil efectivos, pero que otros destacamentos que marchaban desde el sur, se estaban juntando en Santiago y que unir\u00edan fuerzas con la mayor celeridad posible, \u201cde manera que antes de dos d\u00edas el ej\u00e9rcito realista establecido en aquel lugar, podr\u00eda poner en l\u00ednea de batalla m\u00e1s de tres mil soldados.\u201d[5]<\/p>\n<p>Era el momento de actuar. La informaci\u00f3n dada por don Justo Estay no hizo sino confirmar los reportes previos que San Mart\u00edn hab\u00eda estado recibiendo y supo en ese instante que no pod\u00eda demorar la batalla hasta el d\u00eda 14. Inmediatamente tom\u00f3 acciones, reuni\u00f3 a sus oficiales para comunicarles las noticias y orden\u00f3 pasar revista a las tropas a las seis de la tarde. A la medianoche, y tras un descanso, marchar\u00edan rumbo a Chacabuco.<\/p>\n<p>El 12 de febrero de 1817 el Ej\u00e9rcito de los Andes se present\u00f3 en el campo de batalla.<\/p>\n<p>Aqu\u00e9l d\u00eda vencieron.<\/p>\n<p>Carolina Herbstaedt M.<br \/>\nLic. en Historia UAI<br \/>\nAcademia de Historia Militar<\/p>\n<p>NOTAS AL PIE:<br \/>\n1. Barros Arana, Diego. \u201cHistoria General de Chile. Tomo X,\u201d Rafael Jover Editor. Santiago, 1889. p. 593.<br \/>\n2. Diario Jornada. \u201cLos Hombres de San Mart\u00edn. Justo Estay: Traductor de Paisajes\u201d Edici\u00f3n especial del 22 de marzo de 2013. Mendoza, Argentina. p. 2<br \/>\n3. Barros Arana. Op. Cit. Revisar las notas al pie. p. 594<br \/>\n4. Barros Arana. Op. Cit. p. 592<br \/>\n5. \u00cddem. p. 594<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>JUSTO ESTAY, BAQUEANO *En la imagen, San Mart\u00edn en el Cruce de los<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[36],"class_list":["post-4334","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-efemerides","tag-febrero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4334"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6021,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4334\/revisions\/6021"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4334"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4334"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4334"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}