{"id":4267,"date":"2016-03-16T10:50:58","date_gmt":"2018-04-10T20:02:53","guid":{"rendered":""},"modified":"-0001-11-30T00:00:00","modified_gmt":"-0001-11-30T00:00:00","slug":"fundacion-escuela-militar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/fundacion-escuela-militar\/","title":{"rendered":"FUNDACI\u00d3N ESCUELA MILITAR"},"content":{"rendered":"<p>Estamos ad portas de un nuevo aniversario de fundaci\u00f3n de la Escuela Militar. Durante el a\u00f1o en curso, esta escuela matriz del Ej\u00e9rcito cumple nada m\u00e1s y nada menos que 199 a\u00f1os desde que O\u2019Higgins la fundase en 1817 y en sus casi doscientos a\u00f1os de existencia, ha estado marcada por todo tipo de peripecias que la han llenado de una m\u00edstica especial y que la han convertido en lo que es en el d\u00eda de hoy: formadora de los j\u00f3venes quienes desde su titulaci\u00f3n como oficiales de Ej\u00e9rcito pasar\u00e1n a integrar las filas a las que su vocaci\u00f3n les ha llamado, como tantos otros antes que ellos y que han sabido llenar de lustre las armas de la Patria.<\/p>\n<p>El proceso que finalmente llev\u00f3 a la fundaci\u00f3n de la Escuela Militar se remonta a antes de su creaci\u00f3n propiamente tal. La fundaci\u00f3n de un instituto que formase oficiales estuvo presente desde los a\u00f1os de la Primera Junta Nacional de Gobierno. Ya durante la Patria Vieja, y sobre todo a partir de 1811, surgieron voces que ped\u00edan una instrucci\u00f3n militar m\u00e1s acabada de sus ciudadanos y de quienes deb\u00edan formar las filas del Ej\u00e9rcito, principalmente en la forma de un colegio militar establecido que entregase los conocimientos adecuados, opini\u00f3n a la que incluso el entonces capit\u00e1n de ingenieros Juan Mackenna O\u2019Reilly adher\u00eda, tal como lo explicit\u00f3 en su memorial.[1]  Adem\u00e1s existieron otros llamados para que los hombres de entre diecis\u00e9is y sesenta a\u00f1os que fueran aptos se enrolasen en los distintos cuerpos militares para principiar su formaci\u00f3n militar. <\/p>\n<p>Por otro lado, tambi\u00e9n estaba presente el inter\u00e9s de algunos parlamentarios de dotar al Instituto Nacional, pr\u00f3ximo a su creaci\u00f3n, de los ramos militares que fueran pertinentes, teniendo en cuenta que en aquellos momentos las finanzas p\u00fablicas no permit\u00edan la creaci\u00f3n de un instituto que se dedicase a impartirlos.[2]   La Aurora de Chile hizo eco de este anhelo en marzo de 1812, cuando, entre otras personalidades, \u201cAgust\u00edn Vial abogaba porque el gobierno extendiera sus miras al futuro y se preocupara de proporcionar a sus habitantes una educaci\u00f3n no solo civil sino tambi\u00e9n militar.\u201d[3] <\/p>\n<p>Si bien en el momento de su puesta en marcha el Instituto Nacional fue dotado de los ramos militares tan ansiados, esta iniciativa no prosper\u00f3 debido a la sorpresiva y prematura muerte del profesor a cargo de aquellos cursos y pronto fueron eliminados. Pero la necesidad de formar militarmente al ciudadano medio no qued\u00f3 en el olvido y consider\u00e1ndose esto como una necesidad imperativa, se insisti\u00f3 en el tema. Fue entonces cuando se emiti\u00f3 la orden para que la Compa\u00f1\u00eda de J\u00f3venes Granaderos, al mando de Juan Jos\u00e9 Carrera, se convirtiera en la Compa\u00f1\u00eda de J\u00f3venes del Estado y que se encargase de este modo de formar a los primeros oficiales.[4]  Lamentablemente, debido al desastre de Rancagua ocurrido en octubre de 1814, y a la consiguiente restauraci\u00f3n del poder mon\u00e1rquico en Chile, esta iniciativa qued\u00f3 en el aire sin llegar a buen puerto. De acuerdo a Nicanor Molinare, se registr\u00f3 una \u00fanica lista de revista de comisario con su respectivo ajuste del mencionado colegio militar, documentos fechados los d\u00edas 9 y 11 de julio respectivamente.[5]  <\/p>\n<p>Tras la batalla de Chacabuco en 1817 y la instalaci\u00f3n del gobierno chileno con O\u2019Higgins a la cabeza como su Director Supremo, la necesidad de crear un ej\u00e9rcito nacional propiamente tal tom\u00f3 prioridad. Esto era de particular inter\u00e9s, si consideramos que el Ej\u00e9rcito de Los Andes que hab\u00eda cruzado la cordillera y dado la cara ante las fuerzas realistas, estaba compuesto principalmente de efectivos argentinos; los chilenos que formaban parte de sus filas eran una minor\u00eda, lo que deb\u00eda ser solucionado a la brevedad posible. R\u00e1pidamente O\u2019Higgins tuvo a bien dar \u00f3rdenes y disponer de los medios necesarios para la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito propiamente chileno. <\/p>\n<p>Pudo presentarse quiz\u00e1s un obst\u00e1culo. San Mart\u00edn ten\u00eda \u00f3rdenes de la Junta de Buenos Aires que le indicaban y permit\u00edan, una vez cruzado la cordillera, reclutar de entre la poblaci\u00f3n local la suficiente gente que le permitiera mantener las plazas del ej\u00e9rcito cubiertas, y tambi\u00e9n de crear unidades sueltas en tanto el gobierno de Chile no se instalara de manera regular. Se buscaba de este modo que el vigor de dicho ej\u00e9rcito no menguase. Ya cuando este objetivo estuviera cumplido, se deb\u00edan crear unidades compuestas por chilenos, al mando de oficiales argentinos y de confianza, existiendo adem\u00e1s la instrucci\u00f3n de no permitir que hubiese en Chile una fuerza diferente y superior al del Ej\u00e9rcito de los Andes.[6] <\/p>\n<p>No obstante estos recelos de Buenos Aires, O\u2019Higgins continu\u00f3 en su af\u00e1n. Ya planeaba desde antes la creaci\u00f3n de un ej\u00e9rcito nacional de proporciones similares a la del Ej\u00e9rcito de Los Andes, para que ambos pudiesen emprender la campa\u00f1a contra el Virreinato de Lima y as\u00ed neutralizar la amenaza realista en el continente. El pr\u00f3cer se aboc\u00f3 de inmediato a la tarea ni bien asumi\u00f3 el gobierno y pronto comenzaron a organizarse unidades que completaban sus plazas sin mayores problemas, pese a los problemas y obst\u00e1culos que surgieron a medida que transcurr\u00edan los d\u00edas y se intentaban implementar las \u00f3rdenes dadas para la consecuci\u00f3n de este fin. Con este objetivo en curso, otra noci\u00f3n comenz\u00f3 a tomar precedencia.<\/p>\n<p>La idea de que solo podr\u00eda asegurarse la independencia del pa\u00eds si se contaba con tropas disciplinadas regulares y propias cobraba cada vez m\u00e1s importancia, pero la instrucci\u00f3n militar de los ciudadanos del pa\u00eds no era la mejor, si es que la ten\u00edan. El Director Supremo retom\u00f3 entonces la noci\u00f3n de dar una instrucci\u00f3n militar m\u00e1s acabada a los chilenos, poniendo en marcha \u201cuna idea menos ambiciosa, pero m\u00e1s realista que las planteadas durante la Patria Vieja\u201d[7] . <\/p>\n<p> \u201cO\u2019Higgins que en las campa\u00f1as de 1813 y 1814 hab\u00eda palpado los inconvenientes de las tropas indisciplinadas que compon\u00edan nuestro primer ej\u00e9rcito, y que en el campamento de Mendoza, en el paso de Los Andes y en la batalla de Chacabuco hab\u00eda podido medir la importancia de las tropas regulares, quer\u00eda que el nuevo ej\u00e9rcito poseyese la m\u00e1s cabal instrucci\u00f3n militar que fuera posible darle. Por decreto del 16 de marzo, mand\u00f3 abrir una escuela militar.\u201d[8]  En primera instancia lo que se buscaba con la fundaci\u00f3n de esta academia era algo bastante m\u00e1s aterrizado y acorde con la realidad por la que en esos momentos atravesaba la naciente rep\u00fablica. Se pretend\u00eda que en el plazo de seis meses, fueran formados los oficiales y clases con los conocimientos b\u00e1sicos en el manejo de tropas, t\u00e1ctica y estrategia, con las bases necesarias para el desempe\u00f1o de los cargos administrativos que correspondieran a los diferentes puestos en un ej\u00e9rcito profesional. Se decret\u00f3 adem\u00e1s que nadie podr\u00eda servir en las filas sin haber pasado y aprobado los cursos de dicha escuela.[9]  \u201cComo debe suponerse, no se trataba de dar all\u00ed una instrucci\u00f3n te\u00f3rica literaria o cient\u00edfica. El objeto principal, por ahora, dec\u00eda aqu\u00e9l decreto, es formar buenos oficiales de infanter\u00eda y caballer\u00eda dentro de seis meses que se verificar\u00e1n los primeros ex\u00e1menes\u201d,[10]  ya habr\u00eda tiempo m\u00e1s adelante para perfeccionar la formaci\u00f3n que se les diera a los nuevos oficiales y clases, si las circunstancias as\u00ed lo permit\u00edan. Lo esencial de momento era comenzar la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para cubrir las plazas de esta primera Academia Militar se recurri\u00f3 a diferentes f\u00f3rmulas. Se hizo un llamamiento p\u00fablico a los j\u00f3venes a integrarse a sus filas, \u201cse abolieron las categor\u00edas de cadetes en los regimientos y se orden\u00f3 que quienes las integraban, pasaran a ser alumnos de la nueva instituci\u00f3n.\u201d[11 12] Se arregl\u00f3 un programa de estudios apropiado, adopt\u00e1ndose las t\u00e1cticas de caballer\u00eda e infanter\u00eda publicadas en Francia el a\u00f1o 1792, con las modificaciones hasta 1815. En cuanto a lo propiamente militar, se decidi\u00f3 seguir la Real Ordenanza espa\u00f1ola de 1798, de acuerdo a como las extractase el director de la academia, y que adem\u00e1s contase con la aprobaci\u00f3n del Director Supremo.[13]  La Academia Militar se instal\u00f3 en una parte del convento de San Agust\u00edn que se encontraba en el centro de la ciudad, y tras superar la porfiada resistencia de los agustinos, y una serie de lamentables desaguisados  que culminaron en el desalojo de los religiosos del edificio y su posterior traslado a la Recoleta Dom\u00ednica para \u201ccontinuar una vida verdaderamente mon\u00e1stica\u201d[15], comenz\u00f3 a funcionar bajo la direcci\u00f3n del sargento mayor de ingenieros espa\u00f1ol don Antonio Arcos. <\/p>\n<p>En el tiempo establecido dicha Academia licenci\u00f3 a sus primeras promociones. Aquellos alumnos que llegaron con pocas, sino ninguna habilidad militar, se convirtieron en \u201cindividuos diestros en el manejo de las armas, en las maniobras de la tropa e instruidos en las voces de mando y en los deberes de la vida de cuartel y de campa\u00f1a, que pasaron a ser excelentes instructores de soldados y que contribuyeron eficazmente a la organizaci\u00f3n de cuerpos perfectamente disciplinados que hicieron del ej\u00e9rcito de Chile un verdadero poder militar.\u201d[16]  Especial menci\u00f3n merece el destacado teniente de caballer\u00eda Jorge Beauchef, un oficial  franc\u00e9s distinguido que por esos a\u00f1os llegaba a Chile y a quien le fue confiado el cargo de ayudante mayor de la Academia Militar, y que volc\u00f3 toda su vasta experiencia en estos j\u00f3venes que reci\u00e9n iniciaban sus pasos en la vida militar.<\/p>\n<p>Tres fueron las secciones en las que se dividi\u00f3 la Academia. Una de \u00e9stas era la secci\u00f3n de cadetes, por la cu\u00e1l se pagaba una colegiatura y para la que adem\u00e1s exist\u00edan becas para aquellos individuos que as\u00ed lo merecieran;  otra era la de sargentos y cabos, cuyos gastos corr\u00edan por parte del Estado; y \u00faltima era la secci\u00f3n de oficiales agregados, esta \u00faltima destinada al perfeccionamiento profesional de los oficiales que ya serv\u00edan en las filas. El requisito b\u00e1sico para entrar a cualquiera de ellas era saber leer y escribir. \u201cNo se exigen m\u00e1s pruebas de nobleza que las verdades, que forman el m\u00e9rito, la virtud y el patriotismo.\u201d[17] <\/p>\n<p>Paralelamente a la dif\u00edcil puesta en marcha de la Academia Militar, la falta de alumnos siempre fue una constante en los primeros meses pese a los esfuerzos dedicados para revertir la situaci\u00f3n, el proceso independentista continuaba su curso y todav\u00eda faltaba sellar la libertad definitiva del territorio. Despu\u00e9s de diciembre de 1817, llegaron al pa\u00eds considerables refuerzos realistas al sur y pronto pareci\u00f3 que la independencia peligraba. El engranaje de la historia se mov\u00eda r\u00e1pido y antes de que pasara mucho tiempo, los cadetes de la Academia Militar pronto tuvieron la oportunidad de probarse en combate. <\/p>\n<p>La Batalla de Maip\u00fa estaba ad portas.<\/p>\n<p>El 5 de abril de 1818 las fuerzas patriotas, lideradas por Jos\u00e9 de San Mart\u00edn se enfrentaban contra los realistas al mando de Mariano Osorio. La patria peligraba especialmente, por lo que este enfrentamiento era decisivo para sellar o perder la independencia. Mientras ambos ej\u00e9rcitos se bat\u00edan a duelo en Maip\u00fa, y por temor a que las fuerzas patriotas fueran sobrepasadas, O\u2019Higgins tom\u00f3 la iniciativa: sin importarle su estado de salud, hab\u00eda sido herido en la reciente derrota de Cancha Rayada, decidi\u00f3 presentarse en el campo de batalla, siendo su primera intenci\u00f3n fue dejar la defensa de Santiago en manos de las milicias y de los alumnos de la Academia Militar, pero \u00e9stos \u201cno estuvieron de acuerdo con su decisi\u00f3n y ante sus reclamos el pr\u00f3cer reconsider\u00f3 la resoluci\u00f3n, y march\u00f3 con ellos hacia el campo de batalla.\u201d[18] <\/p>\n<p>O\u2019Higgins se present\u00f3 a la lucha a la cabeza de los enfermos y heridos de Cancha Rayada que hab\u00edan decidido seguirlo y con las Cien \u00c1guilas, los cadetes que lo acompa\u00f1aron repartidos en dos compa\u00f1\u00edas bajo el mando del director subrogante de la Academia, coronel Manuel Labarca y del mayor Manuel Silva. Al momento de su arribo, una divisi\u00f3n de las fuerzas realistas comenzaban a refugiarse en Casas de lo Espejo con la esperanza de resistir all\u00ed la noche, pero la llegada de estos refuerzos supuso un brusco cambio de planes. Ven\u00edan frescos, con ansias de vengar a los ca\u00eddos y de consolidar de una buena vez la independencia del pa\u00eds. Se produjo una feroz persecuci\u00f3n que solo se detuvo con la llegada de la noche y con la certeza que la victoria era para las armas de Chile. <\/p>\n<p>De este modo no solo se consolidaba la Independencia, sino que los alumnos de la Academia probaban los conocimientos entregados en su formaci\u00f3n como oficiales y su valor en combate.<\/p>\n<p>Por<br \/>\nCarolina Herbstaedt M.<br \/>\nAcademia de Historia Militar.<\/p>\n<p>NOTAS AL PIE<br \/>\n1. Molinare, Nicanor. \u201cLos Colegios Militares de Chile. Tomo I. 1814 \u2013 1819.\u201d Imprenta Cervantes. 1911. pp. 44<br \/>\n2. Molinare. Op. Cit. p. 45<br \/>\n3. Duchens Bobadilla, Myriam (editora) \u201cEscuela Militar del Libertador Bernardo O\u2019Higgins. 190 a\u00f1os de Historia. 1817 \u2013 2007.\u201d Escuela Militar. 1\u00aa Edici\u00f3n, agosto de 2007. pp. 19.<br \/>\n4. Molinare, Nicanor. Op. Cit. pp. 56 y ss.<br \/>\n5. Molinare, Nicanor. Op. Cit. pp. 64 \u2013 66<br \/>\n6. Barros Arana, Diego. \u201cHistoria General de Chile. Tomo XI.\u201d Rafael Jover, Editor. Santiago de Chile. 1890. pp. 27 \u2013 28.<br \/>\n7. Duchens. Op. Cit. pp. 20<br \/>\n8. Barros Arana, Diego. Op. Cit. pp. 30<br \/>\n9. Academia Chilena de la Historia. \u201cArchivo de Don Bernardo O\u2019Higgins. Tomo IX.\u201d Imprenta Universitaria. Santiago de Chile. 1951. p. 211. Art\u00edculo n\u00ba 1 del decreto de fundaci\u00f3n de la Academia Militar expresa que \u201ctodo oficial de los no actualmente empleados de cualquier clase no puede ni debe aspirar a tener colocaci\u00f3n en el Ej\u00e9rcito sin que primero haya precedido su agregaci\u00f3n a la Academia Militar.\u201d<br \/>\n10. Barros Arana, Diego. Op. Cit. pp. 30<br \/>\n11. Duchens, Op. Cit. pp. 24<br \/>\n12. Archivo O\u2019Higgins. Tomo IX. Op. Cit. p. 211. Art\u00edculo n\u00ba 2 del decreto de fundaci\u00f3n de la Academia Militar expresa que \u201cQueda enteramente abolida en los Regimientos la clase de Cadetes. Los que actualmente existan en los cuerpos del Ej\u00e9rcito pasar\u00e1n a la Academia Militar para ser promovidos; pues debe entenderse que desde este momento no hay otra escala, ni otro camino para salir a oficial que el de adquirir primero los conocimientos necesarios e indispensables para obtener y desempe\u00f1ar este cargo distinguido.\u201d<br \/>\n13. Archivo O\u2019Higgins. Tomo IX. Op. Cit. p. 212<br \/>\n14. Academia Chilena de la Historia. \u201cArchivo de don Bernardo O\u2019Higgins. Tomo XXV.\u201d Imprenta del Instituto Geogr\u00e1fico Militar. Santiago de Chile. 1964. p. 138 y ss.<br \/>\n15. Archivo O\u2019Higgins. Tomo XXV. Op. Cit. p. 141<br \/>\n16. Barros Arana, Diego. Op. Cit. pp. 32<br \/>\n17. Archivo O\u2019Higgins. Tomo IX. Op. Cit. p. 213<br \/>\n18. Duchens. Op. Cit. pp 29a<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estamos ad portas de un nuevo aniversario de fundaci\u00f3n de la Escuela Militar.<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4590,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-4267","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-efemerides"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4267","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4267"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4267\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8381,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4267\/revisions\/8381"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4590"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4267"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4267"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4267"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}