{"id":107,"date":"1880-06-07T11:34:09","date_gmt":"1880-06-07T11:34:09","guid":{"rendered":""},"modified":"2018-06-14T14:48:23","modified_gmt":"2018-06-14T14:48:23","slug":"arica-el-epilogo-de-una-campana-de-la-guerra-del-pacifico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/arica-el-epilogo-de-una-campana-de-la-guerra-del-pacifico\/","title":{"rendered":"ARICA: EL EP\u00cdLOGO DE UNA CAMPA\u00d1A DE LA GUERRA DEL PAC\u00cdFICO"},"content":{"rendered":"<p>7 de junio 1880<\/p>\n<p>Una vez obtenida la victoria de Tacna, los jefes militares chilenos decidieron atacar la plaza de Arica. Este lugar constitu\u00eda el \u00faltimo reducto de resistencia peruana ubicado al sur de los departamentos de Moquegua y Tacna, por lo cual era necesario tomarlo para asegurar el dominio chileno de los territorios ya ocupados. Se trat\u00f3 de la \u00faltima gran acci\u00f3n de guerra de lo que se conoce como la \u201cCampa\u00f1a de Tacna y Arica\u201d.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca, Arica era un aldea situada al pie de un cerro de paredes abruptas que corresponde a un desprendimiento de los contrafuertes andinos. En el lomo de ese cerro, conocido como el \u201cMorro\u201d, se alzaban tres fuertes: uno denominado \u201cEste\u201d, otro como \u201cCiudadela\u201d y un tercero que llevaba el mismo nombre del cerro, vale decir, el \u201cMorro\u201d. En la cima de esta misma elevaci\u00f3n hab\u00eda varios ca\u00f1ones, mientras que abajo y hacia el norte se emplazaban otras tres fortificaciones. Todos estos fuertes se hallaban minados, conformando una red que era dirigida desde el hospital de la poblaci\u00f3n de Arica. Por otro lado, los fuertes de la parte baja del Morro se denominaban \u201cSan Jos\u00e9\u201d, \u201cSanta Rosa\u201d y \u201cDos de Mayo\u201d. El historiador Gonzalo Bulnes resume de la siguiente forma todo este complejo militar:<\/p>\n<p>\u201cRed poderosa de ca\u00f1ones y de dinamita; fuertes unidos entre s\u00ed por l\u00edneas de explosivos; reductos escalonados en un pasaje estrecho; ca\u00f1ones que defend\u00edan la entrada del \u00fanico desfiladero que conduc\u00eda al Morro; tal era Arica, en el momento que llegaban a golpear sus puertas los vencedores de Tacna.\u201d1 <\/p>\n<p>En la bah\u00eda de Arica se hallaba tambi\u00e9n el buque peruano \u201cManco Capac\u201d, utilizado ahora como una fortaleza flotante que deb\u00eda auxiliar a los fuertes ya mencionados.<\/p>\n<p>La plaza estaba guarnecida por dos divisiones peruanas: la N\u00ba 7 mandada por el coronel Alfonso Ugarte (y compuesta por los batallones Iquique y Tarapac\u00e1) y la N\u00ba 8, por el coronel Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Incl\u00e1n (y conformada por los batallones Artesanos de Tacna, Granaderos de Tacna y Cazadores de Pi\u00e9rola). El jefe de todas estas tropas era el coronel Francisco Bolognesi. En total y contando a la tripulaci\u00f3n del \u201cManco C\u00e1pac\u201d, Arica estaba defendida por unos dos mil hombres.<\/p>\n<p>El general Manuel Baquedano orden\u00f3 al coronel Lagos que la Reserva chilena se desplazara hacia Arica y de esta forma partieron los regimientos Carabineros de Yungay y Cazadores a Caballo. Durante la marcha de estos cuerpos explotaron dos minas que hirieron a tres solados, pero se dio la oportunidad de capturar al ingeniero peruano Tedorodo Elmore, quien hab\u00eda planificado todo este complejo de minas que defend\u00edan Arica y a su ayudante. Con esto, el plano de dichas minas y sus conexiones el\u00e9ctricas qued\u00f3 en manos de los chilenos. Al d\u00eda siguiente, 2 de junio, arribaron tambi\u00e9n los regimientos Buin y el N\u00ba 3 de L\u00ednea, y el d\u00eda 4 se les juntaron el General en Jefe y el jefe del Estado Mayor, el regimiento N\u00ba 4, el batall\u00f3n Bulnes, el escuadr\u00f3n Carabineros de Yungay y tres bater\u00edas de artiller\u00eda de campa\u00f1a. <\/p>\n<p>Como consecuencia de sus observaciones, Baquedano determin\u00f3 que la plaza fuera rendida mediante un bombardeo de artiller\u00eda, el cual tuvo lugar el 5 de junio, pero sin mayores efectos. Entonces se envi\u00f3 al comandante de la artiller\u00eda Jos\u00e9 de la Cruz Salvo a parlamentar con los jefes peruanos. Sin embargo, Bolognesi dio a conocer su voluntad de resistir hasta el \u00faltimo momento. El mismo d\u00eda 5 de junio, el coronel Pedro Lagos fue designado como el jefe de la divisi\u00f3n que atacar\u00eda la plaza. El d\u00eda 6 de junio se produjo un nuevo bombardeo, que tampoco produjo resultados significativos, aunque s\u00ed hizo formar a los jefes militares peruanos una concepci\u00f3n err\u00f3nea acerca de la manera con la cual atacar\u00edan las fuerzas chilenas. En la tarde de este mismo d\u00eda, el coronel Lagos envi\u00f3 a un segundo parlamentario, que en esta ocasi\u00f3n era el ingeniero Teodoro Elmore, para que conferenciara con Bolognesi; este \u00faltimo se mostr\u00f3 abierto a llegar a alg\u00fan acuerdo, pero sin recurrir a la capitulaci\u00f3n. Cuando este parlamentario retornaba al poblado, ya los jefes chilenos ten\u00edan planificada la toma de la plaza.<\/p>\n<p>Finalmente, el general Baquedano orden\u00f3 a Lagos que deb\u00eda tomar las fortalezas de Arica mediante asalto. Los soldados de la divisi\u00f3n a cargo de este \u00faltimo s\u00f3lo contaban con ciento cincuenta tiros cada uno, por lo cual el coronel Lagos opt\u00f3 por una acci\u00f3n de sorpresa y con un intensivo uso de la bayoneta. Ya hab\u00eda enviado una compa\u00f1\u00eda del regimiento Buin en guerrilla hacia los fuertes del bajo, con el prop\u00f3sito de que Bolognesi creyera que el ataque chileno ser\u00eda por esa zona, cuando en realidad la intenci\u00f3n de Lagos era atacar los fuertes de arriba. Por eso el jefe peruano destin\u00f3 nuevas fuerzas a los primeros fuertes, las que provinieron de los segundos, los cuales permanecieron m\u00e1s indefensos. <\/p>\n<p>Por su parte, en la noche del 6 de junio las tropas chilenas se trasladaron en silencio hacia la retaguardia de los fuertes del Morro: el regimiento 3\u00ba de L\u00ednea se situ\u00f3 cerca del \u201cCiudadela\u201d, mientras que el 4\u00ba de l\u00ednea hizo lo mismo respecto al fuerte del \u201cEste\u201d; en cuanto al regimiento Buin, qued\u00f3 en la reserva, con el fin de que una vez que las dos mencionadas fortificaciones fueran tomadas, avanzar\u00eda junto con los anteriores cuerpos hacia el fuerte del \u201cMorro\u201d.<\/p>\n<p>La prensa chilena de la \u00e9poca daba cuenta de estos movimientos, con un tono bastante \u00e9pico :<\/p>\n<p>\u201cNuestros soldados avanzaban, por lo tanto, con toda la previsi\u00f3n imaginable, pero al mismo tiempo con todo el deseo de estrecharse cuanto antes con el enemigo. As\u00ed, hab\u00edan avanzado r\u00e1pidamente terreno, y ya antes que aclarase, tanto el Buin como el 3\u00ba y el 4\u00ba se encontraban a solo 2.500 metros del fuerte Ciudadela, es decir, dentro del alcance de sus ca\u00f1ones. [\u2026] All\u00ed qued\u00f3 estacionado el pobre Buin, listo para prestar apoyo al que lo necesitase y viendo alejarse con envidia a los cuerpos que deb\u00edan entrar desde luego en acci\u00f3n.\u201d 2 <\/p>\n<p>Cuando en la madrugada del d\u00eda 7 de junio los soldados del 3\u00ba de L\u00ednea se acercaron al fuerte \u201cCiudadela\u201d, fueron sentidos por la guarnici\u00f3n de este recinto, por lo que sus defensores hicieron fuego contra los atacantes. Los chilenos llegaron hasta las murallas hechas con sacos de arena, los que fueron abiertos y lograron penetrar dentro de este fuerte. En esta situaci\u00f3n las minas estallaron dos veces, causando una gran mortandad de hombres, lo cual enardeci\u00f3 aun m\u00e1s a los atacantes, quienes pasaron a cuchillo a los soldados peruanos. Algo parecido ocurri\u00f3 cuando el regimiento N\u00ba 4 atac\u00f3 el fuerte \u201cEste\u201d, logrando tambi\u00e9n los chilenos romper los sacos con sus cuchillos y penetrar en esa fortaleza. Respecto a los fuertes que se encontraban en la orilla del mar, s\u00f3lo contaban con sus respectivas dotaciones de artilleros, ya que la divisi\u00f3n que Bolognesi hab\u00eda enviado para defenderlos regres\u00f3 hacia los fuertes del alto. El batall\u00f3n Lautaro se despleg\u00f3 en guerrillas, pero la resistencia peruana fue d\u00e9bil. De esta forma, solo faltaba tomar el fuerte del \u201cMorro\u201d.<\/p>\n<p>La tropa del 4\u00ba de L\u00ednea no esper\u00f3 al regimiento Buin seg\u00fan las \u00f3rdenes impartidas y se dirigi\u00f3 hacia el \u00faltimo fuerte; en el camino se le uni\u00f3 la tropa del 3\u00ba. Los chilenos lograron llegar a las primeras trincheras sorteando h\u00e1bilmente las minas que estaban bajo el suelo y pudieron forzar todas las l\u00edneas, una tras otra, hasta llegar a las puertas del fuerte del \u201cMorro\u201d. Invadieron este recinto y como Bolognesi vio que la resistencia ya era imposible, orden\u00f3 suspender los fuegos; sin embargo, aquellos continuaron disparando, llegando hasta el lugar mismo donde se hallaban los jefes peruanos. Resultaron muertos el coronel Bolognesi y el capit\u00e1n de nav\u00edo Juan Moore. Cuando la bandera chilena comenz\u00f3 a ondear en el fuerte del \u201cMorro\u201d, el capit\u00e1n del monitor \u201cManco Capac\u201d orden\u00f3 abrir sus v\u00e1lvulas para que este buque se hundiera. Las dem\u00e1s embarcaciones menores que hab\u00eda en el puerto huyeron en distintas direcciones.<\/p>\n<p>En unos cincuenta y cinco minutos los regimientos chilenos lograron la meta de clavar la bandera en el Morro de Arica. Por otra parte, en la plazoleta de la poblaci\u00f3n, un grupo de soldados pertenecientes a los batallones peruanos Iquique y Tarapac\u00e1 fueron fusilados.<\/p>\n<p>En esta acci\u00f3n de guerra, las bajas peruanas fueron entre 700 y 750 hombres, mientras que los chilenos tuvieran cerca de 470 hombres, entre muertos y heridos.<\/p>\n<p>Nuevamente, tanto peruanos como chilenos se batieron con denuedo y los primeros dejaron un memorable recuerdo de valor, simbolizado sobre todo en la figura del coronel Francisco Bolognesi. Entre los chilenos, sobresali\u00f3 la persona de Pedro Lagos como el conductor de esta incre\u00edble operaci\u00f3n y tambi\u00e9n el sacrificio del comandante Juan Jos\u00e9 San Mart\u00edn (y de muchos otros militares chilenos), quien dio su vida en el campo de batalla.<\/p>\n<p>Con esta acci\u00f3n de guerra terminaba la campa\u00f1a que tuvo lugar en los departamentos peruanos de Moquegua, Tacna y Arica, la que constituy\u00f3 un enorme esfuerzo para las tropas y las autoridades chilenas, tanto civiles como militares: en fin, para un pa\u00eds entero. As\u00ed lo describe Gonzalo Bulnes:<\/p>\n<p>\u201cLa campa\u00f1a del departamento de Moquegua es la m\u00e1s gloriosa de la guerra del Pac\u00edfico. Fue un gran esfuerzo administrativo dominar el desierto de Ilo a Tacna, y hacer marchar por \u00e9l catorce mil hombres, encontrando en su oportunidad el alimento, la bebida, la le\u00f1a, las municiones, etc. S\u00f3lo una gran voluntad, una consagraci\u00f3n patri\u00f3tica indecible pudo realizar eso sin mayores inconvenientes que los que se presentaron en la pr\u00e1ctica.\u201d3.<\/p>\n<p>Por<br \/>\nEduardo Arriagada Aljaro.<br \/>\nHistoriador PUC.<br \/>\nAcademia de Historia Militar<\/p>\n<p>Notas al pie:<\/p>\n<p>[1] Gonzalo Bulnes, Guerra del Pac\u00edfico. De Tarapac\u00e1 a Lima. Tomo Valpara\u00edso, Sociedad Imprenta y Litograf\u00eda Universo, 1914, p\u00e1gina 360.<\/p>\n<p>[2] Relaci\u00f3n de un corresponsal al director de \u201cEl Mercurio\u201d, Arica, 7 de junio de 1889; en Pascual Ahumada Moreno, Guerra del Pac\u00edfico. Tomo III. Santiago, Editorial Andr\u00e9s Bello, 1982, p\u00e1gina 194.<\/p>\n<p>[3] Gonzalo Bulnes, Guerra del Pac\u00edfico. De Tarapac\u00e1 a Lima. Tomo Valpara\u00edso, Sociedad Imprenta y Litograf\u00eda Universo, 1914, p\u00e1gina 390.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>7 de junio 1880 Una vez obtenida la victoria de Tacna, los jefes<span class=\"excerpt-hellip\"> [\u2026]<\/span><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":4439,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[39],"class_list":["post-107","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-efemerides","tag-junio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/107","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=107"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/107\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5245,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/107\/revisions\/5245"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4439"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=107"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=107"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.academiahistoriamilitar.cl\/academia\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=107"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}